Crítica de cine: Arrival

El lenguaje del mundo

El siglo XX se definió por la hegemonía del problema del lenguaje, su explosión luego de la segunda mitad fue caracterizada por algunos autores como “el giro lingüístico”, equiparando su papel en las revoluciones del pensamiento al que tuvo en su momento “el giro copernicano” producido por Emmanuel Kant a finales del siglo XVIII. De acuerdo a estas ideas, el problema central del conocimiento es el lenguaje y será su estudio el que nos ayudará a comprender mejor la civilización humana desde lo más universal a lo más local de las relaciones sociales.

La ciencia ficción ha estado plagada de temas filosóficos, que han sido representados a través de las distintas formas de discurso que esta ha asumido; la literatura y el cine han puesto sobre la mesa múltiples debates sobre la cuestión humana, social y tecnológica, al igual que problemas de carácter más existencial. Pero no siempre se logra realizar una película de este corte que al mismo tiempo que plantea adecuadamente el problema es ligera en su contenido y estructura.

Este, podríamos decir, es el mayor logro de Arrival, la película basada en el relato del autor norteamericano de ascendencia china Ted Chiang, quien ha centrado su producción literaria en este género. Si bien no se trata de un autor prolífico en su creación, ha venido a refrescar el género, además de atraer la atención de las productoras cinematográficas, ya que luego del éxito que supuso la adaptación de La historia de tu vida, película a la dedicamos esta nota, hizo público que vendió los derechos de dos obras más para su traslado a la gran pantalla.

En La llegada, como ha sido titulado el filme para América Latina, una joven lingüista debe afrontar el que podría ser un trabajo espectacular, intermediar la comunicación entre el gobierno norteamericano y un grupo desconocido de extraterrestres, que luego de situarse en doce locaciones distintas en todo el mundo, han decidido establecer contacto. Durante las dos horas de metraje, nos encontramos con una trama en la cual los disparos, las explosiones, los aviones y los valientes soldados no tienen ningún papel protagónico. Se trata fundamentalmente de entender el lenguaje de los visitantes y a la vez comprender las condiciones que hacen posible la comunicación, de acuerdo a cómo se constituyen nuestras palabras y las de los otros.

Dennis Villanueve, el director encargado de este proyecto, ya enfrentó un trabajo cuyo origen es literario, Enemy, la adaptación al cine de la novela El hombre duplicado de José Saramago. Esta vez, a diferencia de Sicario, su película del año 2015, no se encarga de producir en el espectador la angustia del cine de suspenso y acción, sino que busca provocar la reflexión y el disfrute estético a través de una historia profunda y bellamente tratada. Hacia finales de este año y también de su mano, se espera el estreno de Blade Runner 2049, la nueva entrega del clásico de los años 80’s y que encontró nuevamente al director con la ciencia ficción.

En Arrival, la actuación principal recae en las manos de Amy Adams, la profesora de lingüística a quien el Coronel Weber, representado por Forrest Whitaker, muestra la primera grabación con la voz de los alienígenas. Louise Banks deberá asumir la tarea de enlazar dos culturas a través del lenguaje, intentando a su vez evitar que la ansiedad y los impulsos bélicos destruyan su trabajo. Sin duda, es una actuación completamente satisfactoria, donde el rol femenino logra conjugar la sensibilidad, la inteligencia y la ternura que hace posible la comunicación.  

El ser es lenguaje enunciaba uno de los filósofos más importantes del siglo XX, otro de ellos sostenía que el lenguaje es la casa del ser. Sin duda, el pensamiento está compuesto por palabras que conforman un sistema, un lenguaje determinado, y ese pensamiento constituye la realidad, de esa manera el mundo que vivimos está establecido en base a nuestro lenguaje. Ese es uno de los temas en torno al cual gira la película, la forma como se relaciona y determina el lenguaje la realidad que vivimos.

Por supuesto, hay otros temas, como el de la comunicación en sí misma, relacionada con la capacidad de dialogar con quienes son distintos a nosotros, de donde deriva la discusión sobre los distintos mundos de vida de quienes habitamos en este planeta y la necesidad de ponerlos en un diálogo tolerante, más allá de la violencia que ha caracterizado las relaciones entre ellos.

Por último, es lamentable que una película tan inteligente no sea capaz de evitar el etnocentrismo propio del cine norteamericano. Su visión sigue colocando al resto del mundo como bárbaros, mientras ellos representan la civilización. Puede tener que ver con el mundo que han construido a partir de su propio lenguaje, mundo del que no pueden escapar hasta que integren nuevas palabras, de las que derive una comprensión diferente de los otros.

Arrival es una película, que si no logra entrar a la lista de las ganadoras del Oscar, al menos ya entró en la de los filmes que ayudan a explicar problemas inherentes a nuestra condición existencial, no faltará en esas listas de “películas filosóficas”, aunque no sea la más compleja de ellas. 

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