Hidden figures: Aún están ocultas

En cada país hay relatos, historias que contar, especialmente aquellas que, por su carácter ejemplarizante, expresan un poco lo que esa nación es. Hay experiencias de vida que son representativas de una determinada época. Por supuesto, estos temas son escogidos deliberadamente exaltar ideales específicos. Con esto en mente, los productores de cine siempre están cazando esas historias, buscando una que funcione perfectamente en la gran pantalla.

El año pasado, la entrega de los Premios Oscar estuvo caracterizada por la ausencia de películas protagonizadas y producidas por afroamericanos. El escándalo que produjo la situación fue utilizado por Chris Rock para desarrollar su presentación en la gala. Todo indica que el esfuerzo por, más que reivindicarse, lavarse la cara, ha sido grande este año. Entre las nominadas a mejor película estuvieron tres producciones que giran, de una u otra manera, en torno al tema del racismo. 

Entre esas películas se encuentra Hidden Figures, cuyo título hace referencia a todas esas personas que detrás de la historia hacen posible que se produzcan los acontecimientos, esos héroes y heroínas anónimas que no se llevan el crédito pero cuya labor marca la diferencia. La trama toma la historia de tres mujeres afroamericanas destacadas, cuyas habilidades en las labores científicas las hicieron merecedoras de un puesto dentro del programa aeroespacial de la NASA. Una de ellas, Katherine Johnson hizo posible, gracias a sus cálculos, el lanzamiento del transbordador espacial con el que John Glenn se convirtió en el segundo hombre en orbitar el Planeta Tierra. Sus dos compañeras, Dorothy Vaugham y Mary Jackson alcanzaron las posiciones de supervisora de proyectos y primera ingeniera aeroespacial de Estados Unidos, respectivamente.

El filme está basado en el libro homónimo de Margot Lee Shetterley, quien hace un aporte a la “historia negra de Estados Unidos”. Theodore Melfi se encargó de la dirección, antes de eso ha dirigido una sola película, St. Vicent, protagonizada por Bill Murray. Los papeles protagónicos en esta ocasión recayeron en Taraji P. Nelson, Octavia Spencer y Janelle Monáe, a quienes se unen Kevin Costner, Kirsten Dunst y Jim Parsons. La adaptación del guión estuvo a cargo de Allison Schroeder, quien fue acompañada por Melfi.

La trama inicia con unas cortas escenas en las que la pequeña Katherine, gracias a su prodigiosa inteligencia, avanza rápidamente en la escuela y pasa de inmediato a la llegada de las tres compañeras a su nuevo trabajo en Langley. De ahí relata las acciones hasta que finalmente el transbordador, con Glenn a bordo, logra ir al espacio con éxito. Las actuaciones, tanto principales como secundarias, son grandiosas y se ajustan perfectamente a la historia que se quiere contar. Mientras, la dirección no resulta sorprendente, pero todo el problema de la película recae en su guión.

Cualquiera podría pensar que, cuando le entregan un libro sobre tres mujeres, negras y además brillantes científicos que trabajan en la NASA en 1961, tiene en sus manos un gran tema lleno de posibilidades. Pero ¿cómo arruinar ese potencial? Poniendo a cargo de la adaptación a una joven mujer blanca especializada en realizar guiones para televisión y cuyo trabajo más reciente fue la coordinación del show de Victoria Secret.

La potencialidad de la historia se pierde cuando todas las posibles tensiones son diluidas, y las que se reflejan no se llevan al límite. Ni el policía que las detiene en la carretera durante la segunda escena da muestras de racismo o de machismo, sino una amabilidad extraña, como si quien escribió el personaje sintiera pena de plasmar las emociones reales de un momento como ese. De igual forma los acontecimientos que sucedían en el país relacionados con el racismo y la lucha por el reconocimiento son tocados de manera breve y muy suave.

Sin duda, las actuaciones cumplen con este guión tan débil, aunque al final de la película queda la sensación de que la historia real tras estas mujeres está igual de escondida que antes. Se perdió la oportunidad de relatar a través de ellas las distintas experiencias de lucha que confluyen en el caso de una mujer, negra, que entra en un ámbito laboral como el científico, exclusivo para hombres blancos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: