Poemas de Alejandro Indriago

Canto a Eugenia

 

Te intuyo venir por montes del futuro

Entonando el sufrimiento de la LUZ

 

Cíclico ritual lunar

despavoridas sombras sobre lontananza

piedras

 

Baila el Ojo de Dios

de sus pestañas caes al calor de la noche

Llama combustible de matas

pasa tu lengua sobre las llagas del tiempo

rumiante de la hiel

Envuelta en pergamino de arena

desenrosco tu voz y canto

 

Llegaste entre sahumerio

huyendo del purgatorio de ángeles sin identidad

Devoras la noche

tocando las almas de los eremitas hasta excitarlos

con tus brillantes colmillos de mamut

que engarzan tanta luna

Te invoco rodeado de esperma y oración

Te invoco rodeado de recuerdo y melodía

 

Regresa el Caos engendrador de tu presencia

en la disección de la madrugada

aspirando cáñamo expulsando fantasmas

abalorio para las tres potencias

Padre Hijo Espíritu santo

Oratoria panegírica al universo del verbo

desterrando demonios ortográficos

 

ejecutores de la realidad

Vuelves del futuro transgresor

arquitecta de triforios en mándalas de sueños

acordando simonías hurtando la Luz de la creación

que pesa en el sudor del poeta

 

Dame la bocanada de serpiente

en este gajo de mandarina lunar

Dame tus uñas muertas de cotidianidad

hasta que me rasguen de palabras

Dame coritos de aves

que enamoren los maizales

Dame en este sueño

todo tu Ser de Poesía

Virgen de la palabra.

 

 

“El silencio es infinito como el movimiento no tiene límites, para mí los limites los pone la

palabra”

Marcel Marceau

Ahógame en tu silencio

quiero sentir la bendición de ese dolor

como la música infinita del sufrimiento en el mundo

Saberme color nostálgico de la hiedra subcutánea

que se enreda en la tierra de mi piel

y alejarme de estas tripas riñones y pensamientos

sin literaturas de historias

de guerras en Pompeya o Troya

Exiliarme de las palabras que envuelven los hechos

Hoy no sé de teorías del conocimiento

e ignoro las ideas kantianas

sólo me acurruco en el acendrado espacio

de la LUZ sin metafísica aristotélica

Dejo ese cofre de recuerdos

deseoso de vacios placeres

con la cabeza en la fuerza motriz de la muerte

y con la fe en un indetenible nombrar

Sólo quiero estar en la raíz de lo que callas

en el eterno movimiento de los besos

con esta energía de niño con que amo

la tragedia de la vida.

 

 

Eugenia

 

“algún día encontrare una palabra que penetré en tu vientre y lo fecunde”

Roberto Juarroz

Buscare en las cenizas de los libros prohibidos

alguna palabra que le dé luz

a los frágiles huesos destemplados que te hacen

NATURALEZA

te cortare en versos el cordón umbilical

y te llamare Eugenia

la Luz que fecunda mi oscuridad

 

Bóveda de astros contiene tu remolino ombligo

encintado de infinito

multiplicando el dolor de la belleza en el papiro

cóncavo de tus labios

nido de palabras

lengua almíbar en lechosa saliva

rocíame de estrellas la mañana

y ábreme las pestañas de tus flores

para beber el elixir de tus cuencas

semillas de durazno regadas por lagrimas

Eugenia sin concepto                                           sin limites

fecundare la concupiscencia escarlata del fuego

en tu carne magra y el péndulo de tu hueso

caerá

desterrado Lucifer de alquimia bubónica

caerá

el arma de tu pelvis como riachuelo

Desnuda tus axilas ebúrneas vencidas de sudor

aparece como virgen al indio Coromoto

y dame el bautismo de tu cielo

en el universo erótico de tus lunares rojos

Respiras en herradura la sonata de Mozart

¿Cuántos niños duermes con tu respiración?

El abalorio de tu sonrisa

 

 

albea mi sombra    y    desaparece

me deglutes en mermelada

cacofónico acíbar que muele mi corazón de maíz

Se te alzan espuelas de piña en tu piel

con la brizna de mis versos

¿Qué eran los recuerdos antes de ti?

No ausentes tu figura esbelta brujita

lánzame el conjuro de un guiño

que me arañe el alma

 

 

Obertura

 

Arrastrados por un infinito de rocas

oí el llanto del polvo

en el rio vaginal que escupe ángeles

y dan vueltas de canela en tu vientre

durante nueve meses

hasta que NACEN con un cantar de gallo

quiquiriquí quiquiriquí quiquiriquí

3 veces canta mi gallo atragantado de lombrices

dándole vida al sufrimiento

NO CORTES ARIADNA EL CORDON

NO CORTE DOCTOR EL HILO DE LA MADRE

Déjeme adentro navegando en la

NADA

como escorpión en la arena

deshojando los designios de Dios.

Oye el rosario de lagrimas

que persignan el rostro.

 

Desgastados por el polen del agua

mis ebrios huesos crujen en tu búsqueda

pero ya estoy aquí

aunque no quiera aquí estoy

con unas manos de tambor

y un colibrí en la sonrisa de la Madre

que me alza a lo hondo del espacio

acobijándome en sus llamas/brazos eternos

Esfinge protectora de la creatura que cayó del avenube

transformado en carne maldita por el esperma

 

Acreedor del pecado original

del hurgar sombras en la danza

alzadas en el fuego de los ojos.

Acreedor del pecado original= que fue la razón pura

que fue conocer la desnudez del pellejo

que fue oler el encuentro virgen del agua y el barro.

 

Dame la música de tus pasos marchando a la obertura

del aire de la palabra de la Poesía

para vivir poder

este pecado eterno de la Novela de DIOS

 

Sólo en tinieblas de soledad

te puedo oír

recitándome al oído.

 

 

Panteón

 

Vivirás en el vientre de la mariposa azul

con tu cabello mustio arado por tantos peines

y cantidades de diademas plásticas que raspan tu frente

maja límpida que juega con su flor de loto

haciendo olvidar a los amantes de su patria

 

Vivirás con la melcocha de tu mirada

caña de azúcar para el horizonte agraz

de desesperada espera

tortuosas reliquias me entregan tu imagen

con tus cachetes poblados de apamate

y la cadena-de-tu-sonrisa campanea la Luz del sol.

De tu cornucopia caen semillas de ciruelas que pongo en mis ojos

para verte en lo verde del musgo

y morderte la manzana de tu boca envenenada.

Vivirás en tu traje de azahar

baldada

sólo moviendo la lengua para recoger lluvia

y transformarla en palabras.

Componer en clavitos de canela

la melodía de tu sincopada respiración

dicotomía del instante pleno

donde vivimos con la soledad en el lomo

cargándola a cuesta de recuerdos.

 

Luis Alejandro Indriago (Caracas, 1995) Estudiante de Filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Ha participado en talleres de poesía con Astrid Lander, Juan Calzadilla, Rafael Cadenas, entre otros. Ha recitado en el Festival de Teatro Los Teques, en la Feria Internacional del Libro de Venezuela (FILVEN) y en el Festival Mundial de poesía. Participó en el 1er Encuentro de Jóvenes Poetas realizado por la Editorial Perro y la Rana.

 

Un comentario sobre “Poemas de Alejandro Indriago

  • el 18 febrero, 2018 a las 8:01 pm
    Permalink

    El poeta escribió éstos versos en lo alto de la ciudad para, sigilosamente, “dejar su huella” ¡en el techo!

    ¡El Gato Tuki!

    Respuesta

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