Ludovico y el sentido de la vida

La vida como misterio ha sido reflexionada por diversos filósofos en la historia de la humanidad, es inevitable no hacerlo, entre amores, dolores, luchas y bellezas cualquiera de se pregunta cuál es el sentido de la vida, desde un Baudelaire hasta un Martí. Ello ha originado discusiones en el ceno de diferentes ramas de la ciencia, especialmente la filosofía y la teología. Por otro lado, si hablamos del sentido de la vida encontraremos diversidad de posturas, que van desde la concepción idealista de Platón, la cual concibe el sentido de la vida dentro de una búsqueda de la bondad, que a su vez se relaciona con un todo superior en donde encuentra valor y sentido; hasta la visión nihilista de Nietzsche, el cual suprime el sentido de la vida catalogando a la misma como «un instinto de desarrollo, de supervivencia, de acumulación de fuerzas, de poder».

Dentro de esta discusión se incluye Venezuela con un poema de uno de nuestros más grandes filósofos, estoy hablando de Ludovico Silva. El mismo construyó su obra intelectual a través de dos conceptos fundamentales relacionados con la teoría marxista: la plusvalía ideológica y la cultura. A través de esos temas Ludovico analizó el mundo y abrió las puertas para encontrar nuevas maneras de entender las relaciones sociales y las formas de dominación que el sistema capitalista utiliza contra los pueblos.

Por otro lado, Ludovico dejó una prolífica obra poética que se encuentra reunida en su mayoría en el libro «Opera poética» (1988), en el cual sólo faltan los textos publicados en el libro «crucifixión del vino» (1988) y algunos poemas que él mismo no consideró representativos de su literatura. En éstos texto también podemos observar de una manera estilizada la forma en que Ludovico entendía el mundo, incluso creo que es en éste terreno donde el autor se libera y expresa con mayor sinceridad y desde una perspectiva mucho más personal, sin perder nunca su luz filosófica, conceptos relacionados con temas como la vida o el amor.

En su poema «Lo importante» Ludovico nos introduce en una reflexión que la humanidad debate desde sus orígenes y que él con belleza resume llegando a conclusiones que nos iluminan. Hay en el poema una necesidad de determinar un camino por el cual transitar y por ello su autor nos advierte de la dificultad de vivir, pero al mismo tiempo de la necesidad imperiosa de definir el rumbo, el «adónde» va la vida ¿Tiene sentido a caso lo que existe y no tiene noción de su destino? Nos hace preguntarnos Ludovico.

Lo importante para Ludovico no es entender de qué está hecha la vida, pues no es un asunto de biología o de genética, para él no se trata de sustancias, mucho menos del sistema digestivo; para el poeta ni siquiera es importante saber que pasa después de la vida a través de una visión metafísica, pues ni siquiera nombra a un dios, pero sí nombra a la gloria y al futuro. Ludovico encuentra el sentido de la vida en la utilidad de la misma, por ello se cuestiona a él mismo, buscando una verdad que al fin y al cabo pueda proporcionarle tranquilidad a su conciencia, una verdad que es la práctica, lo que se ejecuta, pues esa preocupación que tiene sobre el sentido de la vida sólo nos lleva a comprender sus ansias de hacer, de aprovechar el tiempo, de no perderse en ambigüedades, sino definir objetivos y luchar para conquistarlos.

Al final de ese maravilloso texto que a continuación presentaremos, Ludovico sustancia su reflexión incluyendo un sentido histórico al poema, cuestión que podíamos esperar viniendo de un marxista tan acucioso. La categoría del tiempo pasado termina siendo parte de una ecuación que define el rumbo del viaje que emprendemos. «Agua, lava, huesos o tristeza» deben saber desde cuando existe y en que escenarios para entonces ser o servir de destino, porque también es cierto que las vidas se van cruzando la vida también terminan siendo criaturas amadas o «ese intenso milagro que nunca llega al mar».

 

Lo importante

 

Más difícil que saber las cosas de la vida

es aprender hacia dónde va la vida.

¿Adónde irá a parar este amasijo volcánico

esta hervidumbre de cosas que están siendo

y que parece dejar de ser cada solsticio

cuando en aguas de mar calla la luna?

No me importa saber

si esos brazos que están llegando al mar

son de agua, lava, huesos o martirio;

lo importante es saber hacia dónde va la vida.

Todo lo que seamos

y cualquiera que sea nuestra porción de gloria

cabe en la mano enorme del futuro.

 

Mas si yo crezco a diario

Con ramas en el tiempo sumergidas,

¿cómo no amar el agua y sus lentas criaturas,

Sus monstruos incesantes, el lomo zodiacal de los meses,

la divertida celebridad de los días,

y los hombre, los hombres,

ese intenso milagro que nunca llega al mar?

 

Lo importante es saber hacia dónde

y no se puede viajar hacia dónde

si agua, lava, huesos o tristeza

no saben desde cuándo.

 

Ludovico Silva

 

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