El mundo de monstruos de Joan Miró

En sus esculturas, el famoso artista catalán del siglo XX creó un “mundo de monstruos” no del todo inocente. Una exposición en Alemania presenta sus obras tardías, de los años sesenta y setenta.

Joan Miró, autorretrato de 1934

Nacido el 20 de abril de 1893 en Barcelona, el influyente artista del siglo XX, Joan Miró, declaró en 1927: “Quiero asesinar al arte”, aunque él mismo fuera pintor. En su obra, trató de eliminar las convenciones artísticas tradicionales.

Torso femenino, 1967

Miró evolucionó de la pintura a otras disciplinas: “es en la escultura que voy a crear un mundo verdaderamente fantástico de monstruos”. La exposición “Miró – Mundo de Monstruos”, expuesta en el Museo Max Ernst de Brühl, Alemania, del 3 de septiembre al 28 de enero de 2018, se centra en sus criaturas caprichosas, mostrando obras de un período tardío de su prolífica producción artística.

Mujer despeinada, 1969

Durante este período, Miró creó muchas esculturas compuestas de objetos que había fundido en bronce, como este. Instalado en la isla de Mallorca en 1956, el artista catalán tituló sus obras en francés. Esta se llama “Femme échevelée”.

Pausa del día I/III, 1964

Este óleo parece representar un monstruo sonriente con cuernos, pero el título “Pausa del día” evoca los elementos de un paisaje. Aunque desarrolló su propio lenguaje pictórico radical, Miró siempre conservó elementos figurativos en su obra, con formas básicas y reconocibles.

Chica huyendo, 1967

Originalmente titulado “Jeune fille s’évadant”, este juguetón bronce pintado es más grande de lo que parece en la foto: metro y medio de altura. Es uno de los trabajos de la exposición cedidos por la Fundación Maeght, una organización francesa privada dedicada al coleccionismo y divulgación de obras de arte modernas y contemporáneas.

Mujer y pájaro, 1967

La exposición en Brühl se desarrolló gracias a la Fundación Maeght, que prestó 67 obras para la muestra. Miró era amigo íntimo de la familia Maeght y contribuyó a crear su fundación, situada cerca de Saint-Paul-de-France, una ciudad medieval en la Riviera francesa. La fundación ahora posee una de las colecciones más grandes de las obras del artista.

Mujer y pájaro I, 1964

Las mujeres y las aves son temas recurrentes en el repertorio de Miró, que simbolizan una conexión idealizada entre los seres humanos y la naturaleza, una relación que él sentía amenazada por el mundo moderno. La mayoría de las obras expuestas en la exposición “Miró – Mundo de Monstruos” son esculturas, pero están en diálogo directo con pinturas, obras sobre papel y poco habituales tapices.

Sin título, 1980

Entre 1970 y su muerte en 1983, Miró creó siete grandes tapices que fueron tejidos por el artista catalán Josep Royo. Uno de ellos fue hecho para el World Trade Center en 1974, pero fue destruido en los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001. El que se muestra en la exposición de Brühl mide 2,7 por 4,8 metros.

Figura, 1970

Joan Miró es famoso por sus esculturas cargadas de simbolismo sexual y de ironía. Combinando simples objetos cotidianos y convirtiéndolos en criaturas evocadoras, apuntaba a liberar la imaginación. El influyente artista creyó profundamente que la libertad de expresión nunca debe ser limitada.

Figura, 1967

Miró desarrolló su obsesión por los monstruos en la década de 1930, pesimista frente al surgimiento del fascismo en España y en el resto de Europa. Algunas de sus esculturas parecen juguetes, pero no eran completamente ingenuas. Tras la muerte del general Franco en 1975, se le preguntó qué había hecho para oponerse a cuatro décadas de dictadura. Simplemente respondió: “Cosas libres y violentas”.

De Dw

 

 

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