Para Jorge Luis Borges, la originalidad no se usa: ante todo se imita

Diálogo de Jorge Luis Borges con Osvaldo Ferrari

En esta charla. El autor de “Historia universal de la infamia” habla de un tema infrecuente en él: la actualidad; critica la idiosincrasia nacional y el énfasis

-Osvaldo Ferrari: En los últimos tiempos. Borges, usted ha manifestado una particular preocupación por la enseñanza, sobre todo en la Facultad de Filosofía y Letras; pero sé que esa preocupación abarca también otras facultades y otras Universidades.

-Jorge Luis Borges: Si, yo estuve en la ilustre Universidad de Córdoba, donde se educo el doctor Francia, entre otros; bueno, y he vuelto, digamos, con una impresión bastante desagradable. Tuve que asistir, no, me invitaron a asistir a una clase; ya que el nombre me alarmo: el nombre era Psicología dinámica. Ahora bien, mi padre fue profesor de psicología era el estudio de la conciencia humana que la psicología era el estudio de la conciencia humana que la psicología era lo que habían estudiado, y bueno, digamos los escolásticos, William James, Spiller; y creí que se trataba de estudiar la conciencia, y luego, cosas tan raras como los sueños, el dormir, la memoria, el olvido, la voluntad. Yo creía que ese era el campo de psicología.

-Si.

-Me acorde también de Bergson, naturalmente. Pero luego asistí a esa clase, quizás el nombre me había alarmado: Psicología dinámica. El profesor de cuyo nombre no quiero acordarme y lo he olvidado además, empezó por trazar con tiza en el pizarrón la palabra “Clase prologo”, una palabra compuesta no demasiado feliz, pero que tuvieron que copiar los alumnos, que serian, no sé, unos cien. Esa clase duro media hora. Psicología dinámica. Yo comprobé que no tenía nada que ver con la psicología ni con la dinámica tampoco, ya que consistía en una serie de, bueno, de confusiones basadas en la etimología de las palabras. Ahora, a mi me interesa mucho la etimología, como usted sabe, pero sobre todo porque uno ve que tienen la misma raíz conceptos muy distintos. Por ejemplo, averigüe hace poco que “cleptómano” y “clepsidra” tienen el mismo origen. No se parecen en nada, pero en el primer caso, cleptómano, bueno, es un ladrón, ¿No?; es decir, roba, saca dinero o lo que fuere. Y de la “clepsidra” también se saca agua. O lo que hemos observado otras veces, que es raro que la horrenda parada “nausea”, que ningún escritor se atrevería a usar, tiene un hermoso origen en la palabra “nave”. De “nave”, quizá pronunciaba “nauis”, salieron “naval”, “náutico” y “nausea”, porque uno siente nausea cuando esta a bordo. A mí me había divertido siempre el hecho de ver cómo palabras muy distintas tienen una misma raíz. Pero el tema de la Psicología Dinámica era precisamente lo contrario: se trataba de demostrar que dos palabras eran sinónimos porque tenían la misma raíz- pero en todo caso, me parece absurdo llegar a la conclusión de que ambas palabras son sinónimos. El argumento era que si uno cree, uno crea algo en su conciencia, y si uno crea, bueno, uno cree en lo que ha creado. Ahora eso sería una especie de retruecano, de calambur, de gregueria. Se tomaron seis o siete ejemplos, no menos preciosos, pero felizmente mas inolvidables que los que yo acabo de mencionar, y los alumnos tuvieron que anotar esos juegos; y eso se supone que es una materia. Y eso se estudia, y les tomaran examen luego sobre eso, aunque ahora creo que ya los exámenes, casi no existen, ya que puede entrar en la Universidad sin examen previo. Hay exámenes de grupo, en los cuales un alumno contesta por los otros. Y además como los profesores están un poco aterrados por los alumnos, nada puede ser muy severo. Pero, en todo caso, es muy terrible el hecho de que las universidades, en lugar de enseñar, se dediquen a fomentar arbitrariedades o ciencias ilusorias, como la Psicología Dinámica. Espero que las cosas anden mejor en otras partes.

-Eso lo observo usted en Córdoba.

Si, lo observe en Córdoba, me pareció muy raro porque además tuve la impresión de que todo se hacía así, de que lo que se trata es simplemente…bueno, quizá los profesores puedan exhibir ciertas vanidades ¿No?, o en todo caso, puedan sorprender a los alumnos, pero es una lástima que no se aproveche la Universidad para el estudio, sino que se le aproveche por meras ocurrencias. Y creo que aquí también, el estudio de la literatura, por ejemplo, parece prescindir del todo del goce del hecho estético.

-¿Usted dice aquí en Buenos Aires?

Si, y quizá en buena parte del mundo también, sí; que se prescinda de eso y que se busquen meros juegos. Yo temí que la Psicología fuera reemplazada por el psicoanálisis; pero no, simplemente por una serie de juegos de palabras con las etimologías.

-En los que se necesita la voluntad del alumno, para aceptar la propuesta digamos:

Sí, pero los alumnos son tan dóciles… Y además que tampoco es difícil eso, digo se aprenden esas trivialidades y se aprenden sin mayor esfuerzo, ¿no?

-Se las memoriza, en todo caso.

Se las memoriza, en todo caso, y luego, bueno con suerte uno puede llegar a olvidar después (ríe); si uno tiene suerte puede llegar a olvidar todo lo que ha memorizado para el examen.

-Después de haber aprobado, digamos

Si, después de haber aprobado uno ya puede olvidarse de todo; no se pierde nada ¿no? Pero es muy triste, porque este país está declinando -eso lo sabemos todos- y es una lástima que la declinación sea no solo ética y económica, sino también intelectual. Bueno, y es lo que se fomenta, posiblemente por razones políticas, ¿no? , se baraja un criterio de comité.

En Córdoba me dijeron el número de estudiantes que había, una cifra exorbitante

-¿Cuál era?

No recuerdo, pero sé que decenas de miles, Y no sé si los profesores pueden dar abasto con esa cantidad. Habría que tratar más bien de restringir el número de alumnos para que realmente estudiaran. Pero parece que la estadística es muy importante en esa época ¿eh?; parece que la estadística priva. Bueno, yo definí una vez la democracia como el abuso de la estadística y si las universidades van a seguir el mismo camino; es decir, que lo importante no es que alguien aprenda algo, sino que haya muchos estudiantes… Y luego tenemos esa tendencia en este país a eufemismos, bueno, que pueden agrandar las cosas. Por ejemplo, yo conozco Ciudades Universitarias, entre otros alguno de los Estados Unidos, que son realmente ciudades universitarias – allí están las aulas y además ahí viven los estudiantes  y los profesores-. En cambio aquí creo que han juntado en no sé qué barrio dos Facultades y a eso lo llaman ciudad universitaria, pero no es una ciudad universitaria, porque nadie allí vive… Parece que basta con las palabras, ¿no?

-Si, se abusa de los significados además.

Sí, yo creo que sí; por ejemplo, bueno el hecho de que adoleciéremos de 82 generales… posiblemente más importante hubiera sido que hubiera habido uno. Quizá sea demasiado exigir uno; en cambio, 82, pueden ser 82 incapaces, u 82 aficionados, u 82 disfrazados, 82 personas con uniforme

-Eso me recuerdo una frase suya referida al país, usted dijo: “En este país, un militar es posible que sea un civil con uniforme

Si, y creo que usted me dijo que muchos civiles eran esencialmente militares sin uniforme.

Si, efectivamente

No en su aptitud estratégica, pero si en el amor de la arbitrariedad, de la violencia, es decir, no sabrían ganar una batalla, pero si arrastrar a un ciudadano, eso sí.

-Entonces, veo que persiste en usted a lo largo de este año- ya en el anterior la había manifestado- la preocupación por lo que ocurre en nuestras universidades.

Bueno, es natural que sea así. Yo fui profesor de literatura inglesa durante veinte años en la Facultad  de Filosofía y Letras. Yo no enseñe literatura inglesa- que ignoro – pero si el amor- no diré de toda la literatura porque sería absurdo- pero si de ciertos escritores y de ciertos libros; y creo no haber fracasado en ese intento

-Realmente.

De modo que a mí me duele lo que sucede allí. En verdad que yo soy profesor emérito y profesor consulto, pero nunca me han consultado en nada y no sé qué quiere decir aquello.

Yo le pregunte a José Luis Romero- nos nombraron a los dos profesores eméritos, o consulto-¿qué quiere decir esto?; bueno, me dijo, la verdad es que no tengo la menor idea, pero supongo que la intención es amistosa. Porque si no es un mero regalo fonético, ¿no? A uno le agregan o le regalan esos dos epítetos.

-Y a partir de haber manifestado su preocupación, tampoco ha sido consultado en los últimos tiempos?

No sobre todo habiéndola manifestado, no conviene consultarme, ¿no? (ríe); yo no voy a aprobar ninguna de las bagatelas que se infligen, o que se regalan más bien, o que se ofrendan a los estudiantes ociosos.

-Quizá una de las cosas que más les cuesta a los argentinos en esta época es tomar conciencia y mantener una conciencia despierta de lo que ocurre. En ese sentido me parece importante su actitud, porque aunque sea incomodo, se dirige a la conciencia.

Pero es que para mí no solo es incomodo sino doloroso.

-Claro

Porque a mí no me gusta advertir faltas, pero mi deber esa hacerlo también.

-Por eso, el deber de la conciencia.

Sí, yo me quede tan asombrado con esa supuesta materia, cuyo nombre le regalo: Psicología Dinámica, que no tiene nada que ver ni con la psicología ni con la dinámica.

-Presente griego(ríe).

Si, presente griego, es verdad. Yo no sé donde habrán sacado eso, no creo que sea una invención cordobesa, como la reforma universitaria, creo que no. Eso sin duda se enseña en otra parte del mundo, ¿no? Tenemos un país imitativo ante todo.

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