La nube, cerebro de la consciencia transhumana

El centro de la vida digital estará en la nube de internet[1].

Steve Jobs

Hay más preguntas que respuestas, pero la conclusión es que estamos en el umbral de un cambio radical en el hombre. La próxima generación será algo totalmente distinto de nosotros. La unión de las revoluciones cuántica, informática y biotecnológica con la nanotecnología va a suponer el siguiente paso del desarrollo de la humanidad, lo que se ha llamado transhumanismo. Y ese es el paso previo a que el ser humano se convierta en poshumano[2].

Daniel Estulin

Uno

En el mes de junio del año 2011, el famoso empresario del software, Steve jobs, haría el anuncio del nacimiento del software Icloud, mejor conocido como: la nube. Tal como lo dice el epígrafe que corona este texto, Jobs se refería a este dispositivo como el centro de la vida en línea.

A partir del nacimiento de la nube del “gigante” global de las tecnologías digitales, han sido numerosas las aplicaciones que han surgido desde los laboratorios de diseño informático del mundo. Son tan numerosas como múltiples las formas de funcionamiento, tantas como las casas y marcas existentes, además de los precios y características de estos, todos con el mismo fin: grandes bases de datos para que, en teoría, los usuarios no dependan solo de las memorias que tienen en casa, con la excusa de que puedan tener acceso a sus datos desde cualquier lugar a cualquier hora solo con acceder a cualquier dispositivo que pueda conectarse a la nube.

Es increíble la capacidad de los think thanks de las grandes casas de software, de darle un sentido ontológico a sus mercancías digitales. Como lo hemos hablado desde el principio de este trabajo, si existe una sociedad paralela a la nuestra, desarrollada en una representación virtual, no podría ser jamás un asunto inofensivo o incluso solo de carácter efectista o marketinero, declarar la existencia del “centro de la vida en Internet”, en un mundo dominado por transacciones electrónicas, banca digital y demás recipientes de información.

Más allá de eso, o de cualquiera de las tentativas especulativas que podamos realizar, es un hecho que las grandes corporaciones de software y aquellos que puedan tener el poder suficiente, pueden tener acceso a los datos que se encuentran en la red. La llave de entrada y salida al centro de nuestra vida digital.

Dos

En julio de 2015, el investigador ruso Daniel Estulin estuvo en Venezuela. Se ha dedicado a escribir y denunciar sobre temas incómodos que a menudo están sobre la frontera entre lo convencional y la conspiranoia. Lo cierto es que muchas de sus investigaciones están llenas de datos y argumentos más cercanos a la realidad y a los acontecimientos internacionales que el discurso de ciencia ficción con el que algunos desmeritan su trabajo.

En dicha visita a Venezuela, frente a la asamblea nacional, declararía: “estamos al borde de la guerra termonuclear”[3]; ¿estas palabras, frente a las prácticas militares de Corea del Norte o las amenazas estadunidenses de darle respuesta a los asiáticos tendrán algo que ver una con la otra?, sin duda.

Estulin no solo escribe sobre política, también ha denunciado a las élites globales, como el caso del Club Cilderberg, suerte de gobierno supranacional en mano de la élite mundial, el llamado 1%, que toma las decisiones por encima del resto de la población.

En su libro El club de los inmortales, nos comenta:

…cuando estés muriendo, tu inteligencia se va a descargar en un megaordenador y vivirás para siempre unido a los otros 7.000 millones de humanos en lo que llaman mente-colmena. Y no solo eso: a través de un avatar podrás vivir para siempre tomando la forma que desees. Y todo esto pasará dentro de 30 años[4].

Si no fuese porque se trata de una investigación documentada, pensaríamos que se trata del argumento de una película de ciencia ficción, sin embargo, cabe preguntarnos: ¿no es acaso la nube, aquel llamado “centro de la vida de internet”, un dispositivo parecido a la “mente-colmena” de la que nos habla Estulin?

Tres

Todas las culturas conforme pasa el tiempo, han desarrollado formas para alargar la vida. Desde mejorar hábitos y formas para alimentarnos hasta el diseño de ejercicios para tener a todo nuestro cuerpo, como también cremas, aplicaciones y demás “herramientas” para tratar arrugas; disminuir la edad es la premisa de cientos de productos de belleza. La idea de vivir mucho tiempo o la premisa de inmortalidad ha estado presente en los seres humanos, tanto desde sus manifestaciones culturales y tecnológicas como en sus mitos y construcciones teológicas.

No tienen mucha diferencia aquellas historias de monarcas dándose baños de leche para mantener una piel joven, como de las propuestas transhumanistas para cambiarnos órganos que ya han superado la vida útil. Incluso el origen de estos deseos de supervivencia, aunque sean profundamente humanos, toman forma en un sector de la población que supera toda ficción: las élites.

Cuatro

Nick Bostrom es profesor en la Universidad de Oxford, dirige el Instituto Futuro de la Humanidad, ¿a qué se dedican en este instituto?, en palabras de Bostrom en una entrevista: “allí nos reunimos a pensar cosas que a mucha gente le parecen ciencia ficción, alocadas o lejanas”[5]; los amigos del científico no son gente de a pie, podemos contar entre ellos a magnates de la tecnología como Bill gates o multimillonarios como Elon Musk (fundador de Paypal) o científicos mainstream como Stephen Hawking.

Entre otras cosas, Bostrom, en la misma entrevista, a la pregunta ¿cuál es el futuro de la humanidad?, declararía:

…mi visión es que estamos avanzando hacia una transformación muy profunda, en la historia de la tierra, de lo que conocemos como la vida inteligente. No sabemos exactamente cuándo va a ocurrir esa transición, pero creemos que puede ser en algún momento de este siglo. Las personas vamos a pasar de la condición humana a algo radicalmente diferente – tal vez una condición post-humana -. La llegada de la superinteligencia de las máquinas, acelerará ese futuro. La inteligencia artificial será más inteligente que nosotros en todos los ámbitos, incluyendo la investigación científica y tecnológica, donde eso empieza a suceder en escalas de tiempo digital. Luego, a continuación, se podría contar con todas las tecnologías jamás imaginables. Allí podríamos alcanzar la madurez tecnológica.

Cinco

Si quien posee dinero para comprar los medicamentos y pagar los costosos tratamientos para enfermedades crónicas son los únicos que en efecto pueden sobrevivir, no es descabellado pensar que las élites globales dedican parte de sus esfuerzos e inversión de capital a la “cura” de la mortalidad.

Ahora bien, cabría preguntarse, ¿a qué se refiere Nick Bostrom cuándo habla del tiempo digital, a que podríamos alcanzar la madurez digital?, si en estos momentos no gozamos de ningún tipo de seguridad en la red como usuarios normales, ¿qué sería de nosotros al pertenecer a esa gran red hiperconectada, a esa conciencia digital en construcción que residirá en la nube?, bien hemos aprendido de expertos y escándalos de años recientes, específicamente de casos como los de Edward Snowden y Julian Assange, es decir, que cualquier departamento de inteligencia del mundo, sobre todo los que trabajan desde los Estados Unidos, (caso particular NSA), podrían y pueden acceder a nuestra vida digital, que cada día está más cercana a normalizarse como la vida real, en ese proceso de mercantilización de la realidad que hemos mencionado anteriormente.

Seis

En el escenario menos especulativo, digamos, desentendiéndonos de los avatares grandilocuentes de un devenir transhumano, la nube es perfectamente una metáfora de una especie de inconsciente colectivo digital.

Toda nuestra información, la totalidad de nuestros datos, acontecimientos registrados y por registrar, además de las millones de experiencias sociales, son hoy y serán resumidas en el argot digital como Big data, ingentes cantidades de información puestas al servicio de las grandes corporaciones, que usan dicha información no solo para sus grandes campañas de marketing hiper caracterizado demográficamente, sino también, para ofrecerle a los gobiernos de las élites reforzar la sociedad de control global.

El sentido ontológico de la nube es y será programable, a disposición de gobiernos autoritarios y corporaciones, su móvil teleológico es constituir una consciencia de las multitudes culturales conectadas, es, como lo declaró “visionariamente” el magnate de la manzanita mordida: constituir el centro de la vida digital.

 

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Bonus Track:

 

El venezolano José Luis Cordeiro comenta en entrevista: “morir no está entre mis planes”

 

[1] El país, “Steve Jobs: El centro de la vida digital estará en la nube de internet”, [página web], . [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2017].

[2] El periódico, “Daniel Estulin: Las élites quieren vivir para siempre”, [página web], . [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2017].

[3] Correo del Orinoco, “Este jueves participó en foro de la Asamblea Nacional Daniel Estulin: Venezuela no está sola”, [página web], . [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2017].

[4] El periódico, “Daniel Estulin: Las élites quieren vivir para siempre”, [página web], . [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2017].

[5] Infobae, “Nick Bostrom: habla el gurú de Bill Gates, Elon Musk y Stephen Hawking”, [página web], . [Fecha de consulta: 15 de septiembre de 2016].

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