Cómo se mantuvo a los personajes LGBT fuera de los cómics durante décadas

Entre 1954 y 1989, los cómics estadounidenses obviaron y rechazaron de forma sistemática e a cualquier personaje LGBT, siguiendo las indicaciones de la organización conocida como la Autoridad del Código de Comics, la CCA. El Código, como se le solía llamar, no era técnicamente censura del gobierno, ya que provenía de una organización privada y los editores no estaban obligados por la ley a seguir sus decisiones. Pero en la práctica los quioscos y tiendas no iban a arriesgarse a tratar de vender un cómic sin la aprobación del Código. Debido a esto es prácticamente imposible encontrar, durante décadas, a un personaje gay, bi, queer o transgénero en cómics de superhéroes de Marvel o DC.

Action Comics # 1

La industria estadounidense de los cómics comenzó en la década de 1930, sobre todo de la mano del género de superhéroes, a partir del debut de Superman en 1938 en «Action Comics # 1». A partir de la década de 1950 el género triunfa con un poderoso caldo de cultivo: la Era Atómica y la Carrera Espacial inspiraron horizontes imaginarios, y nuevas amenazas el comunismo y cualquier cosa que atentara contra los valores americanos tradicionales.

Diez años después del debut de Superman como héroe de los oprimidos, el psiquiatra Frederic Wertham comenzó a escribir y hablar públicamente sobre cómo los medios de comunicación, y especialmente los cómics, podían corromper a los niños estadounidenses. Sus ataques iban dirigidos sobre todo contra los cómics de terror, pero los de superhéroes también recibieron, ya que, según Wertam, contenían mensajes subversivos que alentaban al crimen, a la violencia, a la libertad sexual, a la anarquía, a la homosexualidad y a la confusión entre roles de género. Wertam consiguió despertar el odio y el miedo de muchos ciudadanos hacia los cómics y no fueron pocos los padres que se unieron a su cruzada, preocupados porque esas historias amenazaran los valores americanos tradicionales. En 1954 Wertham publicó un libro contra los cómics, Seducción del inocente, donde decía perlas como esta: «Creo que Hitler era un principiante en comparación con la industria del cómic». El libro presentó una serie de conclusiones basadas en sus propias investigaciones con niños e incluía ejemplos sacados de contexto o directamente falsificados, además de datos y testimonios también alterados para respaldar sus tesis ‒como demostró en 2013, Carol Tilley, profesora de biblioteconomía y ciencias de la información de la Universidad de Illinois‒.

Frederic Wertham

En los años cuarenta y cincuenta el mensaje de Wertham fue escuchado y aceptado. Poco después de la publicación del libro, Wertham habló ante el Subcomité del Senado sobre Delincuencia Juvenil y testificó que los cómics eran una causa importante de crímenes juveniles. No hubo ningún fallo que abogara por la intervención del gobierno o la censura, pero un informe declaró que la industria del cómic necesitaba abordar cómo sus historias podrían afectar negativamente al público estadounidense.

Como consecuencia, se creó la Asociación de Revistas de Cómics de EEUU, que agrupaba a los editores más importantes, y se optó por la autocensura, creando la CCA, la Autoridad del Código de Cómics. El Código tenía muchas reglas sobre el aspecto físico de los personajes, sobre cómo aparecía la violencia, sobre cómo se describía a las figuras de la autoridad y del gobierno. Los seres sobrenaturales ‒excepto hechiceros y magos que no invocaron al diablo‒ fueron prohibidos. A menos que involucrara súperpoderes o tecnología imposible, no se podía mostrar cómo se cometían los crímenes. Las drogas fueron prohibidas por completo. Y en lo que respecta a la relación entre amor y sexo, existían varias reglas: en las historias de amor había que enfatizar valores como el hogar, la familia o el matrimonio; las relaciones sexuales ilícitas y las escenas de amor con violencia estaban totalmente prohibidas; de la misma forma, cualquier perversión o anormalidad sexual estaba vetada.

Batman y Catwoman

Pero, ¿qué se considera una relación sexual ilícita?, ¿qué una perversión o anormalidad sexual? No había una definición escrita ni un procedimiento a seguir. Todo dependía del trabajador de turno en la CCA. Eso sí, en la práctica, esas reglas sobre el amor y el sexo se traducían en la prohibición total y absoluta de personajes LGBT de los cómics. Un año antes de que surgiera el Código, «Space Adventures # 3» de Charlton Comics, donde se presentaba a un científico que se sometía a una cirugía de reasignación de sexo ‒algo inspirado una noticia de la época, cuando Christine Jorgensen se sometió al procedimiento en Dinamarca‒, pasaría a estar prohibida. Debido al código, Catwoman dejó de aparecer durante doce años, no volviendo a reaparecer hasta 1966, ya que al ser una criminal su relación amorosa con Batman se consideraba inadecuada. Pero al mismo tiempo DC sintió el dedo acusador de Wertham, vertiendo veneno sobre la relación entre Bruce Wayne y Dick Grayson, así que en 1956 se introdujo a una nueva pareja, Kathy Kane, contrapunto de Batman convertida en Batwoman ‒y poco después se introdujo a su sobrina Betty Kane, que se convirtiría en Batgirl para alegría de Robin‒.

En 1971 el Código fue revisado y algunas de sus indicaciones fueron retiradas, dando paso a toda una ola de historias llenas de contenido social y a nuevos personajes sobrenaturales. Sin embargo, los personajes LGBT seguían fuera de juego. Un caso paradigmático es el de Jean-Paul Beaubier, más conocido como Estrella del Norte dentro del equipo Alpha Flight. Cuando Marvel presentó a los Alpha Flight en 1979, el dibujante y cocreador de los personajes John Byrne advirtió al entonces editor en jefe Jim Shooter que Estrella del Norte era gay ‒convirtiéndose en uno de los primeros ejemplos‒. Esto no fue revelado públicamente ni en las historias porque el Código no lo hubiera permitido.

Boda de Estrella del Norte

Aunque a los personajes principales, ya fueran superhéroes o villanos, no se les permitía ser identificados como LGBT, Marvel y DC supieron buscar sus trucos, editando libros especiales con la etiqueta de «Lectores adultos». Para los personajes secundarios sí que había algo más de libertad. En «Capitán América #268», de 1982, del guionista J.M. DeMatteis y del dibujante Mike Zeck, los lectores conocieron a Arnie Roth, el mejor amigo de la infancia del Capitán América que nunca se casó porque las relaciones nunca parecían las «correctas», pero que había encontrado la felicidad en compañía de Michael Blech, su «mejor amigo» y compañero de cuarto. Más tarde, Arnie y Michael comparten un emotivo abrazo y el Capitán América comprende que lo importante es estar con los que quieres, a pesar del miedo, y que Arnie había tenido mucho suerte de encontrar a Michael. En 1982, además de que el Capitán América comprendiera y aceptara que su mejor amigo de la infancia era gay, la comunidad médica adoptó oficialmente el acrónimo SIDA para reemplazar al término no oficial «cáncer gay».

En 1989 se volvió a modificar el Código ‒que no dejaría de existir hasta finales del siglo XX‒, esta vez para dar vía libre a los contenidos LGBT. Ese mismo año, DC confirmó finalmente que en Temiscira, la isla ficticia de la que procede Wonder Woman y que también es conocida como Isla Paraíso, había mujeres que mantenían relaci ones sentimentales o sexuales con otras mujeres. En los años cuarenta se podría haber insinuado levemente que Wonder Woman se sentía atraída por otras mujeres, pero en «Wonder Woman Renacimiento» de Greg Rucka y Nicola Scott, de 2016, se confirmaba de forma definitiva la orientación sexual de lasperheroína. Más de dos décadas después de haber sido creado, Estrella del Norte salió del armario en 1992. Meses más tarde Element Lad descubría que su novia, Shvaughn Erin, en realidad era un hombre que cambiaba de sexo tomando una droga. En 2006, cincuenta años después de ser introducida en los cómics para acallar las acusaciones de que Batman era gay, volvía a los cómics Batwoman, en la nueva versión de Kate Kane, una superheroína abiertamente gay.

Kate Kane como Batgirl

En los últimos años, el hermanastro de Thor, Loki, ha sido redefinido como género fluido ‒que en realidad es lo más fiel al Loki mitológico‒, el heroico Shining Knight fue reimaginado como un personaje transgénero, Batgirl ha tenido un compañero de cuarto transgénero, Hiedra Venenosa están en una relación no monógama y América Chávez ‒la segunda en utilizar la identidad de Miss América‒ es bisexual.

América Chávez

Pero a pesar de estos avances todavía queda mucho por andar hasta llegar a los cómics más mainstream. A día de hoy, casi todos los personajes bisexuales, intersexuales y transexuales de los cómics de superhéroes son alienígenas, habitantes de una Tierra paralela, cambiadores de formas o todo lo anterior, como si se necesitase una educación en ciencia ficción o en biología alternativa para explicar y entenderlos. Muchas nuevas voces jóvenes, guionistas, dibujantes y editores independientes que nada tienen que envidiar a Marvel o DC están luchando actualmente para que el mundo LGBT sea cada vez más natural en los cómics. Algo inevitable, en la medida en que estos evolucionan.

De La Piedra de Sisifo

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