El joven Marx: producir una idea

Todos tenemos varias pasiones, muchas o pocas, algunas de ellas tan disímiles que escasas veces podemos disfrutar de ellas a la vez. A mí me gustan el cine y la música, también el marxismo y la filosofía. Cuando supe que se había filmado en Alemania una película sobre la vida del joven Karl Marx la ansiedad y la emoción se apoderaron de mí.

Leí por primera vez sobre la película a comienzos de este año en una nota reseñada por El izquierdario, en ella se resumía la propuesta y venía adjunto el video con el tráiler. En seguida pensé en mis conocidos empeñados en denigrar a Marx, convencidos de su irrelevancia, seguros de que solo a unos pocos izquierdistas trasnochados les sigue interesando la figura del pensador, y sobre todo militante revolucionario, alemán.

Le Jeune Marx es una producción francesa, alemana y belga, países en los que fue rodada durante nueve semanas desde septiembre de 2015. Se trata de una producción internacional en la que confluyen equipos de varias nacionalidades así como otros apoyos para distribución.  Fue estrenada en El Festival Internacional de Berlín en febrero de este año y llegó a mis manos gracias internet en noviembre.

Es fantástico ver a Marx, al joven Marx, discutiendo en la oficina de un periódico antes de que este sea clausurado y todos sus miembros terminen en un coche enrejado, incluyendo a nuestro protagonista. La primera escena de la película abre con un bosque, un grupos de personas pobres recogen algunas ramas que han caído al suelo minutos antes de que sean atacados por las huestes del Estado, instrumentos defensores del sagrado derecho a la propiedad privada. Las palabras de Marx dando lectura a un artículo que describe la cuestión de la propiedad interrumpe la escena.

La dirección de la película recayó en manos del cineasta haitiano Raoul Peck, a quien conocí hace poco a través de su extraordinario documental I Am Not Your Negro. En esa oportunidad no le presté mucha atención, pero creo que vale la pena hablar un poco de él. Peck nació en Haití en 1953, se enfrentó a la dictadura de Duvalier y fue ministro de cultura de su país entre 1996 y 1997. Vivió en Nueva York, donde fue taxista, y luego trabajó en la Academia alemana de televisión en Berlín oriental.

Después de la clausura de La Gaceta Renana Marx se muda a París donde colabora con los Anuarios franco-alemanes que dirigía Arnold Ruge a quien vemos en la película. Ahí, durante su estadía parisina, frecuenta los espacios de agitación política lo que le permite entrar en contacto con Pierre-Joseph Proudhon y Mijaíl Bakunin. Más allá de esos encuentros con personajes ilustres de la izquierda europea, el más importante para la vida de Marx ocurrirá en agosto de 1844 en la casa de Ruge, ahí conversará con Friedrich Engels, a quien había conocido antes en Alemania.

Roul Peck creó su productora en 1986, con ella realizó su primer largometraje L’Homme sur les quais, que será el primer filme haitiano estrenado en Estados Unidos. En el año 2000 estrena su película Lumumba, en la que se acerca a la figura del líder y primer ministro africano Patricio Lumumba así como al período de independencia en el Congo Belga. En 2016 estrenó el documental I Am Not Your Negro en el Festival de Toronto. En esa ocasión ganó el premio del público en su categoría. Fue nominado al Oscar como mejor documental en febrero de este año.

El joven Marx más que una película exclusiva sobre el filósofo alemán es un retrato de la amistad, el amor y la camaradería. La dupla Marx-Engels, de la que tanto se habla en salones de clases y libros, cobra vida en las calles de París bajo la media luz de un bar, entre tragos y partidas de ajedrez. En las esquinas de una calle oscura y completamente borrachos Marx da en el clavo con la idea de que «los filósofos se han encargado de interpretar el mundo, cuando se trata de transformarlo», su famosa tesis que está escrita en su tumba.

Cuando estudiaba filosofía en la universidad y hacíamos tomas culturales escribía aquella sentencia de Marx, la rayaba en la entrada de la facultad, en las paredes y en el pasillo de la escuela. Ahora le agradezco a Peck tener una imagen de la producción de esa idea que no corresponde a un escritorio ni a la soledad del individuo, sino a la vida misma,  la amistad, el alcohol y la discusión. Porque esa es una de las principales virtudes de su película, hacer de Marx un personaje vivo, lleno de ímpetu y de actividades, en el calor de las cuales produce sus ideas. Porque las ideas revolucionarias se producen ahí, en el medio de la vida.

El director haitiano ha dicho que esta es una obra dedicada y dirigida a la juventud. Pensando en el cine como activismo, su mensaje quiere generar resonancias entre los jóvenes y ese Marx que sin llegar a treinta años produce ideas al mismo tiempo que se juega la construcción de una organización política capaz de materializarlas. Peck ha declarado que busca proyectos complejos y al mismo tiempo apuesta a realizar una película en la cual el entrenamiento y la inteligencia están abiertos a todo público.

Luego de sus actividades políticas Marx y su esposa Jenny von Westphalen son expulsados de Francia, partiendo hacia Bélgica con su pequeña hija. En ese lugar Marx continuará sus actividades intelectuales, ahora azotado por una situación económica más grave y cada vez más empobrecido. Pero Engels, que se incorporó a la fábrica de su padre, lo ayuda enviándole algo de dinero junto a una invitación para que viaje a Londres, en donde puede relacionarse con la Liga de los Justos.

El actor alemán August Diehl, a quien reconoceremos por su papel en Inglourious Basterds como el comandante Hellstrom, da vida al joven Karl Marx. Mientras, el papel de Engels recae en Stefan Konarske. Quiero destacar a Vicky Krieps que encarna a Jenny, la esposa de Marx, especialmente porque esta dimensión de la vida del protagonista es fundamental. Jenny von Westphalen no solo es una muchacha noble que abandona su vida rica para irse con Marx, es una militante revolucionaria y ella misma una intelectual que participa activamente tanto en la elaboración de sus ideas como en las actividades políticas de la época.

Desde Bruselas Marx se traslada a Londres donde intentará incorporarse a la Liga de los Justos, movimiento obrero cuyos dirigentes no gozan del mayor afecto por parte del alemán. Ahí en medio de los debates políticos Marx y Engels emprenderán una dura lucha contra los discursos vacíos, la ignorancia y la ausencia de un programa político claro que sobre la base de un análisis del capitalismo pudiera conducir a la clase obrera hacia el triunfo. En esas condiciones, podemos apreciar la personalidad del creador de El Capital, que debate duramente con sus adversarios, pero también desde el respeto y la ternura, no por ello sin abandonar su propia terquedad. Finalmente, ambos dirigentes alemanes triunfan en el seno de la liga, transformándola por la Liga de los Comunistas.

La película de Peck pretende recrear los años de vida de Marx entre su encuentro con Engels y la redacción por parte de ambos del Manifiesto del partido comunista. Su mayor logro, como hemos mencionado, es traer a la vida las ideas, presentando la intrínseca relación entre ambas cosas. Porque las ideas de Marx, muy a descrédito de ciertos académicos, se produjeron en el seno de la lucha obrera, entre trabajadores y periódicos. A pesar de los esfuerzos para hacer de Karl Marx una figura de museo, o un filósofo cuyas ideas deben ser resguardadas ante la ferocidad de la práctica, El joven Marx nos presenta la vitalidad de sus ideas, cerrando con un collage de imágenes que nos hablan sobre su propia actualidad.

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