Maracaibo si participó en los acontecimientos del 23 de enero de 1958

“Si no fuera por los soñadores

                                                                                                                 el mundo

                                                                                                                 sería una basura

                                                                                                                 y caverna lóbrega nuestro lecho

 

si no fuera por los soñadores

                                                                                                              ¿qué sentido

                                                                                                                                  tendría

                                                                                                                                              todo esto?”

 

Gustavo Pereira

 

El 23 de enero de 1958, amanece Venezuela bajo una flamante aurora, una nueva conciencia política y civil, la tierra venezolana despereza sus miembros entumecidos por casi una década de dictadura perezjimenista, y las voces del ciudadano  dejan de susurrar en los oídos, y, a pleno pulmón resuenan como vitales campanadas en medio de airadas protestas y agitadas manifestaciones populares. Regresa la libertad para el preso político, el terruño para el exilado, la libre expresión, el vuelo del ave libre, los barrotes de la jaula se hacen añicos. De un extremo a otro, Venezuela es un ágora de reencuentros, esperanzas, visiones futuras… un pueblo se agrupa en torno a la una sola palabra  “libertad”.

A los que con frecuencia indilgan al Zulia, el haber estado jugando béisbol, mientras en Caracas luchaban en la víspera del 23 de Enero de  1958, es honroso  aclarar lo sucedido. Cierto que se celebrara ese evento deportivo-comercial, pero el público no alcanzaba los 200 aficionados, pues las tres tribunas del estadio Olímpico o Alejandro Borges, se hallaban desiertas, tal lo confirmaron Arturo Celestino Álvarez y Néstor López, locutores en la transmisión de este juego, llevado a cabo obligatoriamente,  para cumplir compromisos comerciales.

Aclarado este punto, me motiva a recordar a los venezolanos, un hecho que puede calificarse de osado y decidido por parte del pueblo maracaibero bajo la conducción del joven educador  Vinicio Nava Urribarrí, el mismo 23 de Enero, y cuyos pormenores en breve síntesis me permito exponer.

A las 9:00 a.m. de aquel memorable día, varios estudiantes y otros ciudadanos se concentraron en la plaza Bolívar de Maracaibo, donde intervinieron como oradores José Ignacio Beltrán, Ricardo González y Enrique Heredia. Permanecían allí varios estudiantes, pensando, hablando y discutiendo sobre qué acciones deberían emprender para lograr la pronta libertad de los presos políticos. Se planteaban  tres alternativas, a saber: la Seguridad Nacional en la Ciega, la Cárcel Pública en la avenida Bellavista y el Cuartel de Policía en la calle Urdaneta, lo cual debía decidirse  en una asamblea a convocarse para las 11:00 a.m., en la sede de la Universidad del Zulia.. Con este planteamiento no estuvo de acuerdo Vinicio Nava Urribarrí, quien decidió actuar por su cuenta y riesgo ante circunstancias tan apremiantes que no daban lugar  a dilaciones parlamentarias. Era necesario aprovechar el entusiasmo de las primeras horas, a fin de reunir el pueblo disperso por las calles del centro de la ciudad para formar una  multitud coherente y marchar al Cuartel de Policía donde se hallaban presos varios estudiantes, entre ellos, José Ignacio Socorro, Amenodoro Bracho, Miguel Isea y Juan Verde.

El itinerario trazado en la búsqueda de gente  para emprender la marcha definitiva sería en el orden siguiente: calle Ciencias o Derecha, calle Colón (plaza Baralt), calle Comercio, (Mercado Principal), y calle Urdaneta. Ya en la esquina Este del mercado, y frente a una considerable multitud, Vinicio Nava Urribarrí tomó la palabra: “Vamos al Cuartel de Policía para liberar los presos políticos, cruzaremos por la calle Urdaneta”, y la muchedumbre lo respaldaba gritando ¡Vamos, sí, vamos, vamos!

Avanzaban  con paso decidido en sentido Sur-Norte, cuando surgió un episodio inesperado, en el balcón de la casa Nº 97-57 de la calle Urdaneta, un grupo de diez personas, exigían a coro que se detuviera la marcha, y así se hizo para escuchar las intervenciones de cinco de ellos que uno tras otro calificaban como “idea descabellada e imprudente querer tomar la policía, porque serían masacrados, ya que los perezjimenistas están atrincherados”.

Estas expresiones cayeron como lluvia helada sobre aquella concurrencia frenada en su avance. En circunstancias tan apremiantes, el Bachiller Vinicio Nava se subió al balcón, y después de dejar hablar a todo ese grupo, se dirigió a la multitud en estos términos: “maracaiberos, no podemos permitir que la historia nos juzgue indiferentes, y menos cobardes. No debemos invocar la falsa prudencia para demorar por más tiempo la libertad de los que yacen presos en las mazmorras de la Policía, vamos allá, yo los conduzco y si tiene que haber muertos yo seré el primero ¡vamos bravos maracaiberos, vamos adelante!”.

La multitud se encendió nuevamente en un solo grito: ¡Sí, vamos, vamos!

Inmediatamente se organizó un comando de repetición de consignas. Dos liceístas desplegando la bandera nacional, delante de ellas un grupo de diez jóvenes  gritando los  instructivos, y,  encabezando la marcha el estudiante de Derecho Nava Urribarrí.

Al pasar por el teatro Baralt, el grupo delantero transmitió la consigna recibida: ¡Viva la democracia!, ¡Viva la libertad!, ¡Viva Venezuela! ¡Vamos a la  cárcel de la calle Obispo Lasso! mientras los demás,  la coreaban como un solo hombre. Así se desplazaban compactamente y sin deserciones hasta llegar a la esquina de la calle Carabobo, donde Vinicio gritó: “¡A la derecha!” señalando con su diestra tal dirección y voceando las consignas anteriores. De esta manera, la oficialidad acantonada en dicho cuartel, se engañaba en cuanto al objetivo verdadero.

Durante la marcha, algunas personas preguntaban a Vinicio si  su entrañable amigo y compañero de luchas Alfredo Maneiro, estaba preso en la Policía,  a lo que aquél respondía siempre lo mismo: “No, Maneiro debe estar ahorita en el campo petrolero de la Concepción, cumpliendo tareas del Partido Comunista, ante los obreros de allí”.

Cuando la multitud había avanzado  unos 20 metros, Nava se devolvió, y ayudado por un compañero se subió a un poste y gritó: “!Alto!” quedando de esta manera la policía cercada por las calles Urdaneta y Carabobo; y desde esa altura, dijo: “Venimos en forma responsable y pacífica, pero decidida a exigir la libertad de los compañeros estudiantes y demás ciudadanos presos políticos aquí, por el sólo hecho  de querer una patria libre y democrática”, a lo que el  oficial Marcos Chacín, desde el capacete de un jeep respondió: “los presos políticos no pueden salir porque los procesados por delitos comunes no lo permiten, están alzados y quieren aprovecharse de la situación para fugarse”. Ante esta situación, Nava Urribarrí  exigió lo dejaran entrar para hacer contacto personal con los compatriotas privados de libertad y establecer la verdad. Proposición que fue aceptada, y enseguida éste entró rápidamente, y así pudo cerciorarse de que era cierto, que los presos comunes estaban rebelados en el rastrillo y tumbando violentamente el tabique que separaba el pasillo del patio central. La situación era crítica, policías y militares apuntaban con sus armas las dos entradas, al tanto que una algarabía terrible  surgía dentro del cuartel y de las vías adyacentes. En medio de tal caos, los militares tomaron por los brazos al joven Nava y lo encerraron en el despacho del Segundo Jefe de la Policía. Pero unos minutos después, se empezaron a oír gritos desde la calle Carabobo, exigiendo la libertad de Nava Urribarrí, virtual prisionero. Ante estas circunstancias, el Capitán Marcos Chacín, entró al recinto y se dirigió a aquél en los siguientes términos: “chico ven, vas a provocar una tragedia, ven para que le hables al pueblo” y lo condujo a la puerta principal en la calle Urdaneta. Había un ruido ensordecedor como indicando el fin de las palabras y de la retórica. Este era el cuadro reinante, cuando el Teniente Ángel Darío Rosillón se abría paso con un piquete de soldados por la calle antes nombrada, y un poco después, el Coronel Bracho Urdaneta con otros oficiales y soldados.

De este modo, el Cuartel de Policía de la calle Carabobo había sido tomado por la multitud organizada y conducida por el Br. Vinicio Nava Urribarrí, quien le dio la bienvenida en breve y emocionada arenga al Dr. Omar Baralt Méndez, Presidente de la Junta Patriótica del Zulia (constituida el día anterior), que desde la calle Colón avanzaba  en el estribo de una camioneta hacia el Cuartel de Policía, gritando por un parlante:

“Todo acto debe estar autorizado por la Junta Patriótica”.

A partir de ese momento, repitiendo las palabras del Dr. Omar Baralt, el Bachiller Vinicio Nava Urribarrí, dijo: “todos los hechos que se cumplan para el logro de la libertad de los presos políticos en este 23  de Enero, estarán bajo la responsabilidad de la Junta Patriótica”.

Entre las personas que aún viven y pueden dar testimonio de lo aquí narrado, por haber estado presentes en dichos hechos, se hallan: Prof. Nicolás Chirinos, Coronel (r) Ángel Darío  Rosillón, Lcdo. Walfredo  Cardozo,  Sr. Américo Monnot  e Ing. Gilberto Urdaneta Besson,  y,  las notas que me dejó mi amado padre el Profesor Carlos Solaeche (+).

Motiva esta narración, hacer un acto de justicia a quien en honor a la verdad lo merece, por haber expuesto su vida en  varias ocasiones durante la dictadura perezjimenista, muy especialmente el 23 de enero de 1958, en la ciudad de Maracaibo, en aras de la libertad y la democracia del pueblo venezolano, siendo ignorado u omitido por mezquindad o desconocimiento, incluso,  atribuyéndole a otros lo que fue obra suya.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *