Dos crónicas de Pedro Delgado

ANIVERSARIO     

Encontrarse un libro (el cual está totalmente agotado), resulta para un lector  una alegría suprema. Pero si esto pasa por rescatarlo de un montón de “cosas inservibles”, la emoción será mayor. Ocurrió en el depósito de la conserjería de un edificio cuando recientemente cayó en mis manos el Libro de Caracas, obra del escritor caraqueño Guillermo Meneses (15-12-1911 / 29-12-1978).

Este trabajo fue encomendado a Meneses el año de 1965 cuando se estrenaba como cronista de la ciudad de Caracas, ordenada su publicación por el Consejo Municipal del Distrito Federal para el año cuatricentenario de la ciudad (1967). El libro consta de 335 páginas, la mayoría en papel glasé, con tamaño de 23 x 30 centímetros. La dirección artística confiada a Nedo  M. F, entre el agradecimiento a un grupo de colaboradores, es base para tan singular libro de crónicas.

Entre papeles y documentos del Archivo Municipal, se hurgó para encontrar el sello de la vida de Caracas desde los tiempos de Regidores, Alcaldes y Procuradores, Síndicos y Alfereces Reales hasta los tiempos recientes.

Textos de alta factura y fotografías de gran encaje van dando cuenta de la historia del pueblo fundado por Diego de Lozada (julio 1567), con plano de Juan de Pimentel, en medio de la rebeldía indígena que tantas vidas costó. Hombres como Garci – González de Silva salen a testimoniar lo propio al paso de un territorio que de a poco se va trasfigurando en ciudad. La referencia a Juan Basilio Piñango es por demás necesaria, por el hecho de ser fundamental Alarife constructor de esta urbe que al paso de las páginas del tiempo se va a topar con la figura de Antonio Guzmán Blanco, uno de sus principales reformadores.

El salto en el tiempo mostrará el borrón y cuenta nueva dado a edificaciones y paseos, convertidos hoy en rascacielos, avenidas y autopistas. La ignorancia en conocer nombres de la ciudad, también irá de la mano al uno preguntar por el  de una esquina o un sitio representativo: ¿Dónde me queda Plaza España? ¿Cómo hago para llegar a Carmelitas ¿Y a El Muerto? ¿Y a Camino Nuevo? Será mejor apelar a la referencia de la cadena de comida rápida cual, o al banco tal para salir airoso.

“-Álzate, Regidor, Alcalde Procurador. Dí las palabras.

-Las palabras… Si juro. Amén”.

Líneas últimas, estas del libro reconstruyendo el antaño juramento.

A 250 años de la fundación y 50 del Libro de Caracas.

Julio de 2018

 

El bolero de María  

El bolero, ese género musical que inunda diariamente hogares, salas de baile, plazas, bares, etcétera; desplazando romance, nostalgia, melancolía, despecho, está con nosotros desde hace ciento treinta años desde que fuera creado por el músico cubano José “Pepe” Sánchez en 1886. Un tema llamado Tristeza, que así se titula, es el primer bolero conocido. Difundido por instrumentos y voces, se podría decir que este ritmo ha penetrado en infinitos rincones del planeta.

Autores e intérpretes se han dado la mano a la hora de expandirlo a los cuatro vientos, y es de hacer notar que si bien han sido hombres los que mayormente se han encargado de hacerlo, las mujeres nunca se han quedado atrás a la hora de cantarlo o de componerlo. En Latinoamérica los casos son incontables.

En nuestro país, Venezuela, innumerables son las féminas que incursionando en el arte musical han logrado alguna notoriedad, ya sea como cantantes o compositoras. Parece obvio que la lista de intérpretes sea más extensa que las de autoras o autores y es porque estos, los creadores, siempre encontrarán diversas formas expresivas que se encarguen de exponerlo al público.

Una de estas mujeres se inmortalizó por ser la autora del primer bolero hecho en Venezuela en alcanzar proyección internacional, titulado Desesperanza. Su nombre: María Luisa Escobar. Pionera de la radiodifusión en el país, también se destacó como poeta, pianista y arreglista de orquestas del patio e investigadora musical. Su labor como gremialista en pro de los derechos individuales y civiles de las mujeres le reportó alta satisfacción en lo personal. Además fue fundadora y presidenta del Ateneo de Caracas (1931-1943). En 1946 crea la Asociación Venezolana de Autores y Compositores, AVAC, y en 1951 el Ballet Teatro de Caracas. Igualmente, compuso obras de corte aborigen basadas en leyendas y melodías indígenas. Interactuó con personajes de la época como Vicente Emilio Sojo, Arturo Uslar Pietri, Teresa de la Parra, Billo Frómeta, entre muchos otros.

A pesar de haber compuesto varios boleros, fue Desesperanza el de mayor éxito en su agenda. Fue grabado por primera vez por el barítono Eduardo Lanz, pero sería la voz de Alfredo Sadel, grabada para 1949, la que le imprimiría ese sello sentimental propio de las canciones que salen desde el alma. Cantantes como Néstor Chayres y Carlos Julio Ramírez sirvieron para su definitiva consagración en el mercado internacional. Está en el repertorio de muchos. Además, recientemente Ilan Chester, Trino Mora, Serenata Guayanesa, entre otros, han aportado lo suyo.

Nacida en Valencia, estado Carabobo, el 5 de diciembre de 1903, María Luisa Escobar rindió tributo a la vida el 14 de mayo de 1985, meses después de recibir el Premio Nacional de Música, año 1984.

Caracas febrero de 2016 

 

DESESPERANZA     (Autora: María Luisa Escobar)

Nunca me iré de tú vida

ni tú de mi corazón

aunque por otros caminos

nos lleve el destino

que importa a los dos

 

Te llevo dentro del alma

como tatuaje de sol

y entre mis venas palpita

la llama encendida

de tu corazón

 

En una noche callada

te fuiste no has vuelto

mi vida entera te llama

y anhela tus besos… míos

 

Es que tú acaso no escuchas

mi grito doliente

la voz de mi alma

que llora tu amor

 

y te pide que vuelvas / con tus labios ardientes/ y tu alma encendida

a volverme a la vida / que un día te llevaste / con mi corazón.

Foto: © Mariana Cano

Un comentario sobre “Dos crónicas de Pedro Delgado

  • el 25 febrero, 2018 a las 12:51 pm
    Permalink

    Le faltó agregar al señor Pedro Delgado, que la señora Escobar compuso “Desesperanza” en tributo a su hijo muerto en un accidente de aviación. Y creo que oí decir, que no lo sacó a luz pública hasta que no consiguió un cantante que lo interpretara con el sentimiento que ella sintió cuando lo creó.

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