El afrobeat, un ritmo anticolonial del siglo XX

Por Antonio Paneque Brizuela

El anticolonialismo en África tiene tantos protagonistas que muchos desconocen la existencia en pleno siglo XX de un ritmo, el afrobeat, enemigo de las potencias occidentales y gobiernos entreguistas igual que su autor: el nigeriano Fela Kuti.
Región donde solo un país, Etiopía, nunca permitió ese yugo, lo que lo validó como sede en 1963 del primer organismo anticolonial de la región, la Organización de la Unidad Africana, el impulso de resistencia continental de entonces tuvo también un protagónico en la música.

Kuti, también fundador de su propio partido político, al cual llamó ‘Movimiento del pueblo’, creó el ritmo afrobeat, su estructura musical y su filosofía anti-imperial y lo lanzó al ruedo precisamente a principios de la década de 1960, aunque ya antes había intentado una fusión del jazz y del highlife originado en Ghana.

Calificado por estudios, textos, monografías y enciclopedias como ‘leyenda de la música africana del siglo XX, profeta del panafricanismo y padre del afrobeat’, el autor concibió este ritmo, como un instrumento para defender sus ideales filantrópicos y patrióticos.

AFROBEAT Y PANAFRICANISMO

Novedad rítmica nacida de tradiciones del sur de Nigeria que cautivó desde entonces a grandes jazzistas como Roy Ayers, en los años setenta, y a Randy Weston, en los noventa, su nacimiento coincidió también con el fortalecimiento del panafricanismo.

Puede afirmarse, incluso, que también el multi-instrumentista Kuti fue un impulsor de esa teoría de rebeldía continental, iniciada entre africanos de la diáspora americana descendientes de esclavos y africanos nacidos en África a mediados del siglo XX, como William Edward Burghardt, Du Bois o Marcus Garvey. El músico nigeriano, que en 1958 se había mudado a Londres para estudiar Medicina, pero cambió de planes y se matriculó en el Trinity College of Music, inauguró tras iniciar sus estudios musicales el ritmo afrobeat con una banda formada por él bajo el nombre de Koola Lobitos, que sintetizaba la música del oeste de África con el jazz más clásico.

CANCIONES-MITOS: ZOMBI Y LADRÓN, LADRÓN

Cada una de las canciones de los 77 CD que grabó durante su carrera constituyó un desafío antimperialista, así como de oposición a los gobiernos coloniales y neocoloniales, sobre todo dos de ellas, la primera de las cuales ‘Zombi’, fue incluida en la lista de las 100 mejores de la revista Time.

La segunda pieza icónica del afrobeat es ‘Ladrón, ladrón internacional’, compuesta contra el monopolio de origen estadounidense ITT Corporation, un compendio de denuncias, diatribas e insultos contra el mundo occidental que desangra al continente con la explotación de los recursos mediante sus compañías.

‘Zombi’, una metáfora mediante el uso y repetición de esa palabra contra la disciplina del ejército, sintetiza de modo irónico una imaginaria pero visible orden dictatorial de ‘no andar, a menos que se diga; no parar, a menos que se diga; no ser a menos que se diga; y no pensar a menos que se diga’.

Fela Kuti – Zombie

El disco con esa canción fue lanzado en 1977 y fue tan exitoso que el gobierno lanzó diversos ataques contra la banda y contra la cooperativa Kalakuta Republic, fundada por el autor, durante uno de los cuales, con cerca de mil soldados, Fela fue herido de gravedad y su madre de 77 años murió tras ser lanzada por una ventana.

‘Ladrón…’, por su parte, habla del ‘hombre europeo’, ‘las empresas extranjeras’, el ‘pícaro ladrón Internacional’, que ‘antes de llegar nos obliga como esclavos’, así como de ‘la opresión, la corrupción y la inflación’, y llama ‘a luchar contra ellos’.

Entre las características principales del afrobeat figuran el ritmo enérgico y la percusión polirrítmica, el uso de beats repetidos muchas veces, el empleo de la improvisación y la mezcla de varias influencias musicales, así como su forma de cantarse en inglés pidgin (simplificado por individuos sin lengua común).

Esa forma de música de vanguardia en su época se distingue también por el ya explicado signo político de arte musical contra el poder, y, en la parte rítmica, un trabajo vocal, una estructura de música africana y una sección de instrumentos de viento procedentes del jazz y del funk.

El afrobeat se distingue también por sus letras sobre los derechos humanos y las luchas por la liberación de los oprimidos, con un estilo de ‘preguntas y respuestas’, a las cuales un coro responde a las exhortaciones de la voz principal.

HOMENAJES NIGERIANOS A FELA KUTI

Todavía a la musicología y a la historiografía mundial les queda mucho por investigar sobre Kuti (1938-1997), considerado una de las más importantes voces de aquel continente por sus aportes en ambas expresiones del pensamiento, que integraron un armónico conjunto anticolonial.

Ambas disciplinas de estudio fueron retadas por recientes homenajes que recordaron hechos y conceptos poco conocidos sobre la vida y obra del saxofonista, compositor, director de orquesta, luchador independentista y activista de derechos humanos, perseguido durante toda su vida, encarcelado cuatro veces y enfrentado otras 356 a un tribunal.

El diseño de un monumento de fibra de vidrio y color oro, creado porel artista local Abolore Sobayo y develado en la popular rotonda Allen de Lagos, sin cabeza con sus brazos sin manos levantados hacia el cielo para subrayar la leyenda de quien menospreciaba las estatuas, constituyó una metáfora de deuda universal con Kuti, pero hubo expresiones aún más explícitas:

‘Esta obra de arte fue creada como una forma de respeto y recuerdo a esta leyenda de la música, un hombre que dio la espalda a una vida de consuelo y privilegio, y tomó su saxofón como arma para luchar por la liberación de nuestro pueblo del neocolonialismo y la mala gobernanza’, subrayó el gobernador de Lagos, Akinwunmi Ambode.

El funcionario recordó que Olufela Olusegun Oludotun Ransome-Kuti (nombre real del artista) defendió y luchó con sus interpretaciones por la libertad y la dignidad humanas, la conciencia social y el panafricanismo.

La hija del músico, Yeni Kuti, por su parte, transmitió su agradecimiento por el respeto de las autoridades y el autor de la obra hacia los deseos de su padre de representarlo en una efigie sin cabeza ni manos.

Kuti, quien tuvo siete hijos, legó también el ritmo y su talento musical a dos de ellos, Femi, saxofonista al frente de la Positive Force; y Seun, director de la anterior banda de su padre.

El afamado creador del ritmo anticolonialista, quien en 1978 se casó con 27 mujeres, muchas de ellas cantantes y bailarinas, murió con solo 58 años el 2 de agosto de 1997 con un diagnóstico de insuficiencia cardíaca. Pero todo el mundo sabía que tenía SIDA.

 /Prensa Latina

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