El libro hoy, III

Pensemos/apropiémonos de las categorías. La hipertextualidad, por ejemplo, nos lleva a entender nuestra relación con la lectura previo al momento tecnológico y la relación con la lectura luego. Hablemos de la hipertextualidad.


A ver, se entiende como hipertexto a un tipo de información, un destello de conocimiento que te lleva a otro y se amplía infinitamente. La hipertextualidad siempre ha estado allí. Ahora bien, preguntémonos, este link, este enlace, por ejemplo, de una interfaz wiki, que nos llevará al nombre del autor del libro, de la película que busqué y veo que ese texto está plagado de hipertextos por todos lados, ¿eso no estaba presente cuándo observaba un paisaje?, si yo quiero interrogar la superficie del agua de un río, iré al río como enlace, meteré la mano y encontraré algo allí al atravesar la superficie. La hipertextualidad aunque sea un concepto que se desarrolla a partir del establecimiento y normalización de los lenguajes de programación siempre ha estado allí con nombres diferentes: enlazar, descubrir, conectar, la misma hermenéutica puede servirnos para ahondar a través de esta búsqueda: planteo el hipertexto porque cuando uno está en ese cuerpo de información, en ese párrafo, no se plantea enlazar porque simplemente provoca, por capricho, sino porque nació en una práctica; cuando uno va llevando un blog, alimentando el hipertexto (lo llevo desde hace 10 años) me voy dando cuenta que hay reflexiones que tienen que ver con otras y que realicé hace unos años atrás y que si uso el blog como una línea de tiempo, voy a encontrar que tengo temas en común y que a partir de ese enlace, de esa hipertextualidad, voy enlazando un tejido de información; dándole sentido a un conocimiento, a mis propias inquietudes y que comporta no solo un asunto del método o cómo se enlazan los discursos: es también un recurso/resultado estético.

Una conclusión precoz: esa misma fractalidad que está en la naturaleza está en el hipertexto.

Entonces, esto nos puede decir/mostrar para que entendamos que la misma obra de los autores es una misma obra, no son libros separados. Nunca han sido libros diferentes, sino distintos destellos de una misma luz. Por ejemplo, un autor que escribió diferentes géneros. Podemos ahondar los guiños permanentes de toda la obra que corresponden, digamos a la obra como totalidad aunque nos parezcan temas y desarrollos diferentes. Las desventajas de ese entonces, de la lectura en físico, digo, es que para darte cuenta de dicho asunto o tenías que tener toda la obra o tener todos los libros. La posibilidad ahora es que a partir del hipertexto es la obra total, presente permanentemente y que a partir de construir el discurso, de enriquecer el texto a través del procesador de texto (texto enriquecido) -digamos la parte más estético/editorial- vas alimentando una obra en permanente construcción.

No se trata entonces de una obra terminada sino que es una obra en permanente construcción, alimentación y transformación, no sería, por decirlo de alguna forma, esa obra moderna, terminada, puesto que no se puede hablar de una obra culminada, sino de una obra como realmente es la realidad: dialéctica, en permanente transformación, al mismo tiempo que analéctica, es decir, siente y padece el paso del tiempo y de esta manera s autocritica, va autocorrigiéndose mientras se va construyendo dicha hipertextualidad.

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