Lo que le gusta a los ¿menores?

Ahora que pequeñas bocinas andantes le ponen —o mal ponen— música a la ciudad, resulta bastante cotidiano escuchar temas como Mayores donde se unen, para desgracia de muchos, Becky G con Bad Bunny.

Algunos adolescentes van por la calle con la canción a todo volumen, mientras se puede escuchar la letra en la voz bastante estrepitosa de la joven:

A mí me gustan mayores/De esos que llaman señores/De los que te abren la puerta/Y te mandan flores.

Hasta ahí todo perfecto, porque la diferencia de edad no tiene que ser un impedimento para el amor, incluso, hasta puede tener sus encantos. El problema está cuando llega la otra estrofa con un parlamento como este:

A mí me gustan más grandes/Que no me quepa en la boca…

Y sí, no necesita echar a volar la imaginación. Se trata justamente de lo que estás pensando.

Con la llegada del Trap, el sexo directo y sin adornos se ha convertido en un elemento esencial para vender y acompaña a los videos musicales de este subgénero musical, como algunos lo llaman, la verdad es que no tengo categoría donde situarlo.

En el clip de Mayores, la cantante aparece vestida con la indumentaria de una estrella porno al estilo sado masoquista. Sentada en un sofá abre las piernas, en una pose con una carga sexual bien marcada, con gestos que, más que sensuales, resultan groseros, con poca clase…

No se trata de hacer una lectura moralista del clip. La sensualidad humana bien recreada puede y ha sido una de las aristas más exquisitas del arte. Pero claro, lo artístico extirpa por completo la vulgaridad y justamente vulgar, así es como luce Becky G.

Por otro lado aparece el nefasto Bad Bunny con una jerigonza de macho alfa joven hablando de sus potencialidades en la cama, al estilo de que con él no hacen falta los juguetes. ¡Qué tierno!

El video, donde imperan los tonos oscuros y que imita la vida de un bar nocturno, vuelve sobre una historia al estilo de los delincuentes Bonnie y Clyde, porque al final estafan al hombre mayor, no sin antes dejarlo esposado a la cama.

Asombra que sean las mujeres, nosotras, quienes le engordemos la popularidad a este tipo de ¿artistas? que venden una imagen estereotipada, tonta, insulsa de la intimidad.

No hay problema con que te atraigan los mayores, el problema está en que sean Becky G y Bad Bunny quienes marquen tu gusto musical y de paso, se conviertan en un punto de referencia sobre cómo vestir y actuar. Eso sí que sería fatal.

Por Leslie Díaz Monserrat | De Vanguardia

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