Cinco poemas de Cristóbal J. Alva Ramírez

Calaveras de naranja

a cuarenta y tres panacuates

Tzinzontl y huaxolotl

te buscan bajo la hierba

en el lodazal trenzando

cabellos de los misterios

 

preguntan a las gallinas

por qué no has vuelto temprano

con el maíz azulando

los dientecitos del suelo

 

Platero extraña tus nudos

sobre la leña viajera

Le han visto en la serranía

sigue tus pasos de niebla

 

Sacuden los acordeones

la milpa de las estrellas

 

La muchacha que vio el amor

prenderse desde tus ojos

marcha en la calle portando

una flama de rostro antiguo

una estridencia de piedra

contra vitrinas del cielo

 

La casa de barro espera

el sol la cooperativa

las cartas que van y vuelven

el aula de tierra y árbol

los niños de la mañana

y la ropa limpia del viento

con sus bordados de flores

calaveritas de azúcar sobre la mesa del pueblo

 

***

 

Besos de sombra

 

¿A dónde va el beso después de la sombra?

pregunta un registro perdido del sol

 

Se va con su capa

se va en el arado de piel

 

tanteando ranuras

mejillas y fuentes

trazo del instante en la ciega región

 

¿A dónde va el beso después con la sombra?

pregunta la vela temblando la voz

 

Se va con el canto de la claridad

 

Araña la espalda

hiedra del vacío

latido que vuela

pandero hacia el fin

 

¿A dónde va el beso que deja la sombra?

 

Se va con las ondas

se expande      se va

 

dibuja en un lago

anillos del sol

la gota del hijo

en el labio de luz

 

¿A dónde va el beso con pasos de sombra?

 

Se va con el pecho

hacia adentro a quemar

 

Tropieza en el aire

barco de la nada

Se va con su capa

la sombra que ara

el cálido paso de la soledad

 

***

 

Los músicos de Bremen

a les poets de Valle Abajo

Coceaba la puerta de los cazadores

cuando le descubrieron

las primeras inquietudes del atardecer

Burro hablaba solo

Así le enseñaron las piedras

Decidió alejarse de la carretera incesante

 

Perro merodeaba los árboles

las hojas caían desde nidos con almas

Le ladraba a sus ropajes

inalcanzables

sombras pálidas y mestizas

 

Gato flotaba con sus hembras

Habían bebido todo el vino de las fiestas

y bailaron hasta el amanecer

con quejidos desvergonzados

 

Gallo cantó a la víspera

Elevó su guitarra hacia el sol

aligerando las dolencias

sus piernas rojas

la mirada

 

y los cuatro marcharon con panderetas y flautas

 

¿Hacia Bremen?

 

O hacia Adícora

hacia el mar

 

***

 

Sobre príncipes y estelas

A mi padre el joven Norberto

quien me leía estas historias

con el lenguaje del amanecer

Antoine de Saint-Exupery vio pasar

una estrella que moteaba la noche

con andar de polilla

Acompañada por miles de conejos voladores

la estrella le dejó atrás

Antoine sintió llegar la canción

de las sombras del mar

Cálidas medusas abrasaban los recuerdos

en sus ojos almendrados

 

Tuvo la aeronave el percance

que le llevó a las arenas del Sahara

 

Tenía tanta sed el aviador

Con la ginebra hablaba dormido

y el radiador le oxidaba los labios

 

Así lo encontró el joven viajero del cosmos

 

Antoine aprendió mucho en ese viaje

y al partir

se regocijó en el aire

dibujando con su nave

los cabellos ensortijados de su amigo solar

 

Algunos años después

Antoine de Saint-Exupery realizó su último rizo

polilla de fuego sobre el mar de Inglaterra

y yace bajo las aguas

volando con las medusas

 

***

 

En torno al fuego y el agua

a Gema Matías

La mirada detrás de la enramada

en bosque de la plaza borrasca

camino de hojas y torbellinos

 

Acaso nombra figuras retenidas por el fuego

Igual despeña su eco

en la montaña que gira

 

¿Qué habrá hoy en ella?

 

Una quemadura en los labios

se le quedó dormida

en un mueble con los fantasmas

 

El mueble baila y despierta

en ciudades diferentes cada día

después de largas conversaciones

 

¿Dónde despertará este día?

 

En un valle de ríos caminantes

que descabezan la espuma

y procrean la arena y la parsimonia

En aguas de inquietud hacia la paz

espejo del gigante montaña

entre sus manos laguna

 

¿Qué resguardará a cada paso?

 

Una flecha

un ave naciendo en la cima

se hunde en la caverna           en la llama

y graba recuerdos de tiza roja

 

Lleva su trazo el aceite lunar

la raigambre del fuego pálido

su cabello

antorcha de plata

 

¿A dónde va?

 

A explorar para saber a dónde escapan

tantas aves desbocadas

y a retornar con certezas

 

Certezas del aire y los mares

Sus insectos vuelven

hasta el mueble que baila

 

¿Qué dirá de mí al final?

 

Nave no esperada

lo invisible que pasa

lo inasible del aire

 

el agua amansada por la tierra

lo imposible para el barro

pieza no realizada

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