LA EXPERIENCIA DE UN HOMBRE MILITANTE DE LA LUCHA FEMINISTA

Cuando empecé en la lucha feminista, me preguntaban con tono sarcástico por qué siendo hombre me preocupaba por un tema “de mujeres”, si es que era maricón o lo hacía para ligar.

 

Cuando continué en la lucha feminista, me preguntaban en tono paternalista por qué siendo hombre me preocupaba por un tema “de mujeres”, que eso era cosa del Estado, que ya las protegía con sus leyes sobre la violencia de género (como si el feminismo sólo se redujera a este tema).

 

Actualmente, que sigo en la lucha feminista, el neofeminismo de postureo me pregunta en tono amenazante por qué siendo hombre me preocupo por un tema “de mujeres”, que eso es cosa de quien tiene vagina o de quien no la tiene pero se siente mujer, y que yo, por tener pene, sentirme hombre y ser heterosexual, no tengo hueco en ese espacio de lucha.

 

A todxs ellxs les contesto: PORQUE SÍ, PORQUE SOY HOMBRE, FEMINISTA Y ORGULLOSO DE SERLO.

 

Empecé en el movimiento feminista a raíz de mi propia experiencia vital, porque ya desde la escuela veía que por razón de nuestro género, nos imponían distintos roles: Colores, dibujos, vestimentas, juegos….

 

Me molestaba que a mis amigas por ser chicas no les permitieran subir a los árboles, no les dejaban jugar a fútbol, no las dejaban jugar lejos de casa o les ponían una hora temprana para volver a la misma, como si la calle no fuera también de ellas….cuando crecí, me empezó a mosquear ciertos comportamientos de algunos chicos con ellas, como insultarlas, burlarse o ridiculizarlas, cuando en el mismo contexto con otros chicos no se atrevían, ¿por qué ellas tenían que soportar eso? ¿Por qué ellos se creían con derecho a hacerlo? ¿Por qué a mí me miraban mal por no hacerlo? En aquel momento, todavía no era consciente de lo que era el patriarcado ni el machismo, pero sabía que había algo que estaba mal…

 

Mi primer contacto con el feminismo fue a través de una amiga, que con el tiempo se convertiría en mi compañera de vida, ella me enseñó a poner nombre al sistema que debíamos combatir, el patriarcado, la que me pasó los primeros libros y fanzines feministas, y la que me llevó por primera vez a una reunión de un colectivo feminista.

 

El Colectivo, cuando empezamos, era pequeño, mayoritariamente femenino, aunque también había hombres, la mayoría gays, creo que yo era el único hombre heterosexual de aquella; eran tiempos en los que gobernaba la socialdemocracia y, para la sociedad, la lucha feminista era algo del pasado, aunque entonces siguiera habiendo discriminación en el trabajo, el salario, la sexualidad, la publicidad, la política y las mujeres seguían con miedo cuando salían de noche a la calle; la violencia de género existía de una forma brutal, pero como no salía en los medios, a nadie le interesaba, sólo a nosotrxs.

 

Recuerdo cómo mis compañeras se quejaban amargamente de que a los hombres no les importara su lucha, que no se implicaban en las campañas, que no las escuchaban…resulta gracioso que ahora algunas neofeministas critiquen precisamente lo contrario, que haya chicos que quieran participar en colectivos mixtos… me hubiera gustado que conocieran a esas mujeres con las que yo milité, feministas jóvenes y maduras, con las que yo tanto aprendí, con unas convicciones y un saber pedagógico ante las cuales ni el más machista del lugar se atrevería ni a respirar, mujeres libres y orgullosas de serlo.

 

Ellas me enseñaron que la lucha feminista no es exclusivamente femenina, tan sólo con la implicación de los dos sexos se acabará con el patriarcado ¿Por qué considero que hay que ser hombre y feminista? Porque considero necesario, compañero, que entiendas y que interiorices que el machismo no es sólo un problema de las mujeres, que tenemos que superar y desaprender los roles que el patriarcado nos asigna como mujeres y hombres con el objeto de someternos, esa tarea tenemos que enfrentarlas juntxs, ¿cómo vamos a hacer la Revolución si no somos capaces de revolucionarnos nosotrxs mismxs?

Compañero, la Revolución será feminista o no será, y quien no lo crea, me tendrá enfrente, porque en mi barricada no hay lugar ni para machistas ni para feministas de salón, sólo son lastre para la construcción de una nueva sociedad igualitaria. 

 

¿Por qué siendo hombre y heterosexual soy feminista? Porque quiero ser una persona libre, y ser libre no es hacer lo que te dé la gana, sino elegir con qué y con quién me comprometo, y en un sistema patriarcal eso es imposible.

Soy feminista porque, al compartir mi cama y mi vida con mi compañera, no quiero estar preocupado por mi potencia sexual o mi “virilidad”, sino poder desnudarme ante ella con mi sensibilidad, con mi ternura, con mis miedos, mi alegría y mis sueños, sin sentirme “menos hombre” por ello.

 

Soy feminista porque no quiero ser el centro de un sistema injusto, porque no quiero desarrollar unos roles impuestos con los que no me identificaré nunca, porque no quiero ser un privilegiado en un sistema que pisotea los derechos de mi compañera, mi madre, mi hermana, de mis IGUALES, porque quiero compartir las calles con ellas, sin miedos ni límites, y junto a ellas lucharé, SIEMPRE.

 

¡¡NOS VEMOS EN LAS CALLES!!

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