CINCO POEMAS DE BENJAMÍN MARTÍNEZ

Ciudad

amurallada

templos voces ruegos

por la gran avenida

monedas

deseos

cánticos

del menguante

decoran

los recorridos

 

y yo contemplo cada una

de las aldabas

y toco

la del reptil

sobre

trinitarias

violetas

y blancas

yo

contemplo

pulseras

ibéricas

en brazos

de gitanas

sobre adoquines

 

y la espuma marina

llegando

a los balcones

con sus cuerpos

bronceados

 

mujeres con trenzas antillanas

mujeres a la entrada

de otros templos

y un sol bañando

senderos de realismo

mágicos como tu voz

esta mañana

que llega

desde la sierra

hasta el puerto

de las memorias

colectivas

 

tengo la sal

aún en estos labios

 

y el columpio

en la heladería

de la esquina

cerca del Museo de la Inquisición

ritmo ecuestre

de quien lleva el tiempo

en su piel

y la evitación del monarca

 

y el reloj de la torre

marcando

el paso

de las embarcaciones

que llegan a la convención

de los piratas

 

aquí reside

el vuelo

de las mariposas

y el aullido todo

del Caribe

junto al Magdalena

y el Orinoco

Santiago

Tegucigalpa

Darién

San José

Asunción

Santo Domingo

Montevideo

Quito

Cochabamba

Caracas

Popayán

Guatemala

Cartagena de Indias

 

aquí reside

la gloria

y el ondular

de banderas

sobre la gran muralla

la bienvenida del ocaso

de otras eras

y este mar

que se va

abriendo

para ti.

 

Nota: Poema escrito y leído en el Claustro de Santo Domingo, Cartagena de Indias, Colombia al cierre de un seminario internacional contra el racismo, la xenofobia y otras formas de intolerancia, Jueves 6 de octubre de 2016.

**

 

Del poemario inédito: Acentuaciones Caribeñas (2014-2018):

 

Vi a Machado

en forma de ave

posarse en la ventana

 

había encendido

temprano el Cohiba

 

todas las víctimas

se fueron en el humo

 

ayer rapabas

mi cabeza

 

busqué

tu vasija

en el rincón

de los escorpiones

 

vi libros quemados por el sol

y mariposas verdes

nombrarte

aterrizando en Egipto

al mismo tiempo

en que Ceuta se incendiaba

 

escucho ladridos

de grandes jefes

 

recibo el aposteriori

de unos latidos

escucho las capturas

 

un Gandhi

saliendo de las cortezas

 

una escultura de Arafat

cercana a la Santa Capilla

 

al otro lado del semáforo

sobre la línea blanca

una niña

te canta.

**

 

Llevo un cuaderno

ausente de auriga

 

llevo un cuaderno suelto

me habla con voz de Alicia

sin reina de diamantes

 

se llena

con el polvo

de todas las profanaciones

 

llevo un cuaderno

al cinto

arma

estratégica de guerra

 

se llena

de municiones

en un tranvía porteño

me salva de otras vías

 

cuaderno quince por veintiún centímetros

cuaderno línea recta

 

sin calco ni copia

llevo

sin puertas

ni mandrágoras

 

llevo un cuaderno

que me lleva

trazando

la ruta

 

cuaderno puta

cuaderno escorpión

cuaderno maravilla

cuaderno tangram

cuaderno salvación.

**

 

Del poemario inédito: Babilonia (2017):

 

La aparición de estos rostros en la multitud;

Pétalos en una rama oscura y húmeda.

Ezra Pound

 

Abren el portal

frente a mí

una geisha

escucha techno chill out

 

a su diagonal

el anciano

de los mil collares

 

debajo

de los tímpanos rotos

el hombre de la patineta

se abre paso

 

la pequeña

recita sus oraciones

al dios palestino

 

frente a ella

una mujer

empuja al tiempo

por temor a las dudas

 

el lobo gris

observa

el movimiento

de la seducción

y lame su espera

 

por la ventana

las señales

del equipo victorioso

dictan otro duelo

 

la alarma

no es

un botón rojo

ni el aviso

del conductor

 

la geisha

sale

y entra la diosa

 

beso sus pies

el cuero

de sus sandalias

envuelve mis huesos

 

la mañana

con sus loros reales

muestra el sendero

 

camino bajo sus alas

 

abre el abecedario

de esta mezquita

y cumplo

su promesa.

**

 

ella me ha salvado de todo lo que me espera afuera.

Charles Bukowski

El vacío

teme su vuelo

después de ser noche

 

alza

 

la grafía

de su pentecostés

 

y salva

la huella.

 

Benjamín Eduardo Martínez Hernández (Caracas, Coche, 1980). Se inicia en la lectura bajo la orientación de sus abuelas, su madre y su padre. A los 11 años se introdujo en el mundo de la poesía bajo las acentuaciones del poeta Miguel James. Posteriormente gracias a una invitación de Carmen Verde Arocha y Santos López participa en varios talleres de la Casa de la Poesía J.A. Pérez Bonalde, donde luego obtendrá una Mención Honorífica en el Concurso Nacional de Poesía para Liceístas (1996). Un año más tarde obtiene el Primer Lugar en el Concurso de Literatura Miguel Otero Silva Mención Poesía del Liceo Luis Manuel Urbaneja Achelpohl. Su poemario Tránsito fue premiado en el Concurso para Obras de Autores Inéditos de Monte Ávila Editores en el año 2014. Es antropólogo, psicólogo y estudiante de filosofía por la Universidad Central de Venezuela.

 

 

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