CRÍTICA DE CINE – AVENGERS: INFINITY WAR Y LA GUERRA SIMBÓLICA

Escrito por Edicson Meléndez

La interdependencia se hizo selfie, tbt, actualización de cualquier red social el pasado 23 de abril con el estreno mundial de Avengers: Infinity War, si, todas y todos tenían algo que decir sobre los quintaesencias de Marvel, tras una avasallante campaña de marketing que preparo el terreno a Disney quien hizo las veces de distribuidor.

“Los vengadores: Guerra infinita”, curioso nombre en pleno contexto de guerra fría: bombardeos a Yemen, Siria, inicio de conversaciones entre las Coreas, maniobras militares en las fronteras de Perú, Argentina, Brasil, bases militares en Panamá por supuesto supervisadas por Estados Unidos, quien como amo y señor maneja la geopolítica mundial a su antojo. La reciente declaración de Trump que pone a Venezuela como una “amenaza inusual y extraordinaria”, el inminente neoliberalismo que avanza en la región y la farsa de Santos, que ha visto en la “paz” un lucrativo negocio.

Me recordó aquella conversa con un pana que decía: “muy depinga el cine de autor e independiente, pero para entender cómo se mueven los hilos del poder, tenemos que ver cine de cartelera”, nada lejos de la realidad, cuando el cine es la principal herramienta de propaganda en plena guerra simbólica en la que estamos inmersos.

Hasta mi hijo asestó un “vamos a verla”, iremos le dije, consiente a lo me voy a enfrentar, la vaina me recuerda la lloradera que dejó Coco, y los consabidos lugares comunes: que bella, es tierna, muy bonita. Por supuesto tenía que venir Disney con todo su aparataje a “embellecer la muerte”, antes hasta las catrinas de Guadalupe Posada, pasaban desapercibidas, y esa mágica tradición con profundo arraigo en México “El día de los muertos”, no pasaba a ser una noticia más en el profundo y superficial océano de la información.

Nadie comenta que los mercenarios del mercado, intentaron privatizar esta hermosa tradición, y ante la resistencia del pueblo mexicano, no les quedo que contarnos la historia que todos sabemos bajo el escueto nombre de Coco, aunque los cómplices argumentaban “quedo bien hecha”, nadie niega los aportes técnicos, pero está claro que estos no están hechos al azar y por mero amor al arte, detrás está el imperio cultural dándonos una suave caricia.

El llamado es a ver todo el cine que nos pase frente a los ojos, pero mi pana, con sentido crítico, nos podemos seguir tragándonos todo la mierda que nos venden, con un discurso audiovisual caduco, lleno de efectos hipermegarrechisimos, que no nos llevan a la reflexión ni a entender en que mierda nos hemos convertido, gracias a la tecnología y los pruritos de ser los chic@s black mirror desconectados de las relaciones sociales y afectivas pero manejados todos en red.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

A %d blogueros les gusta esto: