¿DÓNDE ESTÁ LA IZQUIERDA ESPAÑOLA?

En estos años la izquierda española está dispersa e inactiva. Me refiero a la izquierda española de verdad, no a la Podemita o la del PCE, eso no es izquierda, es disidencia controlada. No quiero decir que en esos movimientos “de izquierda” no haya gente válida, ni mucho menos, me refiero a que los dirigentes son burgueses disfrazados de hippies o comunistas.

La izquierda española se fue a su casa, “derrotada” en 1978 por la constitución española; tantos años de lucha y los partidos de “izquierda” se venden al capital, tantos años de lucha, y aceptan el legado de Franco.

En los pactos de la Moncloa de 1975, los partidos políticos del Estado español marcaron la hoja de ruta hacia la “democracia” su democracia.

¿Todos los partidos fueron legalizados? Sí, los partidos que pasaron por el aro de la constitución, los que no fueron decretados organizaciones terroristas tuvieran o no conexiones con bandas armadas, como en el caso del PCE(r) o Herri Batasuna (2003).

Estos dos partidos son los paradigmas de las ilegalizaciones: en el caso de Herri Batasuna, mientras en el Congreso de los Diputados era aprobada la Ley Orgánica 6/2002, la  llamada Ley de Partidos Políticos, cuyo objetivo era «garantizar» el funcionamiento del sistema democrático: «impidiendo que un partido político pueda, de forma reiterada y grave, atentar contra ese régimen democrático de libertades, justificar el racismo y la xenofobia o apoyar políticamente la violencia y las actividades de las bandas terroristas

El 26 de febrero de 2002, el gobierno de los Estados Unidos emitió una orden por la que se añadía a Euskal Herritarrok, Herri Batasuna, Jarrai, Haika, Segi y las Gestoras Pro Amnistía, a su lista de organizaciones terroristas. Finalmente, el 27 de marzo de 2003 el Tribunal Supremo decidió disolver Herri Batasuna, Euskal Herritarrok y Batasuna al amparo de la conocida como Ley de Partidos al considerar probado que la creación de Batasuna fue: «un hecho instrumental por parte de la organización terrorista ETA, que forma parte de ella y que es incompatible el ejercicio de la política con la invocación, defensa o justificación de la violencia como método válido para su ejercicio.»

El PCE(r), al igual que Herri Batasuna fue fundado a finales de los 70, pero en el caso del PCE(r), NUNCA fue legal, hasta su ilegalización fue alegal, nunca  podían hacer mítines o actos partidistas ya que desde su creación era considerado brazo político de la banda armada GRAPO .

La izquierda de los 80 (los nacidos en los 60), eran combativos, organizados, temidos por el sistema. El estado, tenía que dar la ilusión de libertad tras la muerte del dictador Francisco Franco para vender la imagen de país democrático y moderno, no podía reprimirlos y fusilarlos como años atrás; entonces tuvo el majestuoso plan de drogarlos, exterminarlos con la heroína, había puerta abierta para la entrada de droga, los grandes traficantes amasaron su fortuna en esa época con la complicidad del Estado, los muertos por drogas se contaban por miles, la generación desapareció a causa directa o indirectamente por la droga, se les fue o quisieron que se les fuese de las manos.

También tengo que decir, que la droga entró en el Estado según su juventud concienciada u organizada. No es casualidad que en Euskal Herria, con la organización armada ETA en su mayor apogeo de actividad y apoyo de la población, la droga fue un total exterminio de la juventud.

Pero eso tenía una consecuencia  nefasta para el Estado: si se moría la juventud también moría la mano de obra, y no podían apropiarse de la plusvalía generada; por ello, en los años 90, su generación no fue exterminada con la drogas duras, fue introducida otras drogas que no “eran tan perjudiciales” para la juventud, o eso se pensaba.

Esa generación, la nacida en los 70, era la generación de los Tripis, pastillas, las primeras drogas sintéticas, la de la Ruta del Bakalao (Ruta de fiesta en Valencia de varios días de duración). Los tripis no mataban, eran alucinógenos, aumentaban el aguante de ese ritmo de fiesta, pero ese rito lúdico-sagrado de fiesta, trabajo, fiesta, era un círculo vicioso, la gente trabajaba para drogarse y se drogaba para trabajar, la economía se quedaba estancada ya que no invertían en propiedades, consumo, entre otros.

Esta generación, la más preparada académicamente de la historia de España, con más del 80% con estudios universitarios, pero a la vez la más alineada políticamente, fue la que devolvió a la derecha liberal en 1996 al poder, después de dieciséis años de socialdemocracia tras la muerte del dictador Franco. (Todo en nombre del consabido “Cambio”, que no hay cosa más atractiva para la juventud que considerarse la generación que lo cambiará todo, y eso los ideólogos del sistema bien lo saben).

Llegamos a los años 2000,  generación nacida en los 80, la de “España va bien”: la bonanza en el capitalismo, el sueño del que nadie quiere despertar. La izquierda en esos años estaba organizada y activa, pero el sistema estaba muy fuerte y tan sólo necesitaba algunos montajes policiales y algo de represión para desmovilizar a esa izquierda, ya no era tan necesaria la droga.

Montajes policiales como el de Eduardo García (Anarquista), detenido en el año 2000 acusado de tenencia ilícita de explosivos y mandar paquetes bomba a periodistas, acusación falsa y condena sin pruebas.

Llegamos hasta el año 2010, la  generación de los años 90, la generación actual, educada entre objetos cada vez más tecnológicos, criados en entornos seguros, fáciles y cómodos, ajenos la mayor parte de las veces al esfuerzo titánico de sus padres y madres para poder conseguirles económicamente esos lujos. De repente, en el 2007 se produce la crisis y muchos y muchas despiertan de golpe: deshaucios, despidos masivos, obreros y obreras que ven aumentar su jornada laboral pero menguar su salario… y ante este panorama, ¿dónde  está la izquierda?

En el momento oportuno para la ofensiva anticapitalista, a la siempre rezagada y marginal izquierda la adelanta por su siniestra la derecha con su mejor medio de control político, creado y financiado por empresarios socialdemócratas (la socialdemocracia, la cara amable del capitalismo):el 15M, una serie de protestas dirigidas por aprendices de políticos que venden la protesta efímera, espontánea y pacífica como forma de luchar contra la crisis, estigmatizando a los partidos y sindicatos tradicionales proletarios de inútiles, antiguos e incluso traidores al pueblo.

A partir de ahí, los movimientos que surgen del 15M comienzan a vender la idea posmodernista del mayo de 68, que tan buen resultado dio en su momento a la derecha europea, de que es necesario para superar la crisis una ruptura generacional, de que la culpa es de “los viejos”,  la idea de que la actual generación es la “más preparada”, cuando menos del 50% empieza una carrera universitaria y de ellos un porcentaje ínfimo termina dichos estudios, habiendo bajado estrepitosamente el nivel intelectual debido a las sucesivas reformas educativas del PSOE y el PP.

(Hay que explicar que cuando hablamos de “generación preparada” hablamos de cantidad y calidad: de nada me vale una generación donde un 15% habla 6 idiomas y el resto no termina ni secundaria, está más preparada colectivamente una donde el 70% hable 2 idiomas)

En este panorama se crea el partido político de disidencia controlada llamado Podemos, un movimiento populista de corte posmodernista por el que la mayoría de la generación actual se siente identificado debido a la gran campaña mediática que le respalda y la introducción de la “lucha política” en las redes sociales, vaciando las  calles, desideologizando manifestaciones y movimientos obreristas y reduciendo luchas a hastags y autocomplacencia individual.

Todo ello ha reducido a la “izquierda” actual a un conglomerado ecléctico que se une puntualmente para casos aislados y rápidamente olvidados, revestidos del marketing de “momentos históricos” que quedan en nada, diluidos en la inmediatez internauta  camuflando intereses partidistas e incluso individuales.

¿Y dónde está la Izquierda real? Marginada, perseguida por el sistema y aislada por la “nueva izquierda” pro sistema, que ,”empoderada” por sus mecenas capitalistas, no es consciente o no le importa el daño que a medio plazo hace a la clase obrera y a la generación actual y a las siguientes, porque quienes vienen detrás ya sólo se informan en las redes y desconocen toda lucha anterior, considerando que lo pasado nunca fue mejor y que de quien pasa de los 30 nada pueden aprender….¿qué pasa con los y las jóvenes que no se tragan la propaganda de las líneas yanquis de las políticas identitarias y de la doctrina del shock, de los momentos históricos y luchas a golpe de noticias virales? La izquierda española tiene la obligación de no abandonarles, porque la historia nos enseña que el lugar al lado de la clase obrera que la izquierda abandona, la ocupa el fascismo, pasó en los años 30 y está volviendo a pasar en Europa y en España, y ahora no tenemos referentes de organización para pararles.

De la misma manera que, tras la “Transición”, varias generaciones obreras españolas se quedaron huérfanas de sus referentes anteriores, el 15M y sus acólitos reformistas borraron la referencia de lucha real para esta y las próximas generaciones, y es ahora cuando la izquierda real debe de dejar atrás los complejos y las políticas de lo políticamente correcto para ponerse al lado del futuro de nuestra clase, porque somos porque fueron y serán porque somos, recuperemos la izquierda para nosotros y nosotras, el pueblo.

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