LA REVOLUCIÓN O ES UN HECHO PROFUNDAMENTE CULTURAL O NO ES

Hasta el cansancio el Comandante Chávez lo repitió. Y no es que esas palabras hayan quedado huérfanas tras casi dos décadas de Revolución Bolivariana, claro que no. Hay muchísima gente que desde sus trincheras van aportando día tras día al hecho cultural propio, con nuestra narrativa e imaginario para exaltar verdaderos valores ante tanta basura de la industria del entretenimiento que manipula las masas.

Desde abajo, desde la calle, el barrio, la lógica organizativa popular avanza para dar al traste con esa cultura de masas alienante que tiene a nuestros muchachos y muchachas mareados con eso abstracto que en definitiva solo pretende estancar y enajenar.

Desde esos espacios sí entendieron la tarea asignada.

Pero esas iniciativas están ahí, en los contextos precitados. Que si bien buscan sembrar para el mediano y largo plazo en el hecho cultural, la lucha sigue siendo asimétrica. El monstruo es grande y el aparato industrial mediático pleno a su servicio hace que los esfuerzos vayan un tanto lento.

Además, se debe sumar que luego de veinte años no hemos podido consolidar una verdadera hegemonía cultural nuestra. Quedan por ahí muchos artistas y cultores nuestros olvidados. Muchos han sido reivindicados, otros con medianos apoyos y un grupo reducido sigue siendo beneficiado no solo con grandes espacios y tarimas, sino con la cancelación de sus beneficios justos (y un poquito más) y a tiempo.

Pero ese pequeño grupo es el que decididamente asumió -con sus consecuencias, ¡claro! No se niegan- sumarse a este proceso popular, pero con la lógica nefasta de esa industria cultural imperante.

Son los que tienen la oportunidad de ser visibilizados, con giras, aparatajes y grandes montajes, pero su música, espectáculo o lo que fuere, sigue abonando un terreno que a este proceso de cambio de paradigmas no aporta, al contrario le hace más pedregoso la ruta.

El acompañamiento de las creaciones de nuestros cultores y artistas es urgente.

Basta de la timidez o de moverse a los ritmos del mercado y la moda, “porque vende” o porque “mueve masas”.

Hacer una campaña a ritmo de reggaetón o trap, o hacer un festival internacional de ambos subgéneros musicales con apoyo financiero a cambio de una gigantografía en la tarima no puede ser la lógica, así no es.

El país no cuenta con un circuito, pequeño, modesto, pero de gran impacto para que nuestros artistas y cultores expongan sus creaciones.

¿Por qué un artista de Falcón no se puede presentar en Caracas y uno de Mérida en Monagas, con acompañamiento y justo trato como se merece?

Con lo que se le cancela a un trapero por un show en una noche, se hace el cruce de artistas de oriente a occidente, de norte a sur del país, con traslado, presentación, estadía, trato digno y paga.

Y esa lógica debería tributar al fortalecimiento de nuestra plataforma cultural, para que internamente se conozca el inmenso potencial artístico que posee nuestro país, en todos los géneros y que a su vez ocurra el verdadero cambio cultural a lo interno, para que los creadores vivan de su creación y se vean motivados a seguir creando al ver que sí es posible cumplir con esa asignatura pendiente, de lo contrario las futuras generaciones seguirán levantándose al ritmo de lo que manda Puerto Rico, Panamá y Miami.

No es fácil, la tarea es ardua, pero hay que hacerla. Más voluntad, solo eso.

Ser humano, padre, proletario de la información, analfabeto musical, docente por accidente, futbolero. Amante de la vida.

Sinue “El Sino” Vargas

Ser humano, padre, proletario de la información, analfabeto musical, docente por accidente, futbolero. Amante de la vida.

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